Los seres humanos estamos hechos para tocarnos… ¿Qué pasa cuando no es posible?

por | Abr 26, 2021 | Vivir Mejor

¿Sabías que nuestros cuerpos están diseñados para responder al tacto y no sólo percibir el ambiente que nos rodea? Sí, en serio: poseemos una red específica de fibras nerviosas en nuestra piel, dedicada a detectar y responder emocionalmente al tacto de otra persona – afirmando así nuestras relaciones, nuestras conexiones sociales e incluso nuestra identidad. 

Entonces… ¿qué pasa cuando no podemos tocarnos? 

LA SEQUÍA DEL TACTO

Esa fue la primera pregunta que la neurocientífica Dra. Helena Wasling consideró cuando se introdujeron, por primera vez, las restricciones de distanciamiento social para frenar la propagación del COVID-19. Con base en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, ha estudiado estos nervios –conocidos como aferentes táctiles C o CT– y su importancia para nuestras emociones durante más de una década.

“Lo que me llamó la atención desde el principio, en la primera semana en que me dijeron que no podíamos tocarnos, fue que la gente ya no sabía cómo comportarse”, explica. Y es que incluso si no te consideras una persona táctil, el tacto está (o al menos estuvo) unido a la estructura social de nuestras vidas. Desde conocer a un nuevo colega y evaluar su apretón de manos hasta darle un abrazo largo a un amigo cuando no lo hemos visto en mucho tiempo, es una de las formas fundamentales que todos hemos aprendido al relacionarnos con los demás. “Quitarlo es una intervención muy grande”, dice Wasling.

El psicólogo Guy Winch, radicado en Nueva York, Estados Unidos, está de acuerdo: “El tacto es algo que asociamos con la cercanía emocional y asociamos su ausencia con la distancia emocional. Puede que no lo hayamos apreciado por completo, pero en la vida pre-pandemia, había literalmente docenas de pequeños momentos de contacto durante el día”.

EN CUERPO Y MENTE

El tacto -o la falta de él- es importante no sólo en el panorama de nuestras mentes, sino también en el de nuestros cuerpos. Ser emocional y socialmente sensible al tacto es tan biológicamente fundamental para nosotros que los ‘aferentes táctiles’ están presentes en casi cada centímetro de nuestra piel, ausentes sólo en las palmas de nuestras manos y las plantas de nuestros pies.

Estos nervios, explica Wasling en su charla, están particularmente en sintonía con 3 cosas: un toque ligero, un movimiento suave y alrededor de 32 grados Celsius, lo que resulta ser la temperatura de la piel humana. Por lo tanto, están programados para responder mejor a la caricia suave de otra persona.

En lugar de simplemente decirle a nuestros cerebros que ese toque ha ocurrido, las aferencias de los nervios CT envían señales a la corteza insular. «Ésta es una parte más profunda de la corteza que se ocupa más de su equilibrio emocional», explica Wasling. “Entonces tendrás una sensación algo vaga. En el mejor de los casos, será: ‘Eso estuvo bien. Soy aceptado. Ahora me siento más seguro. Alguien cuenta conmigo’. Las aferencias CT también tienen vías hacia partes del cerebro que se ocupan de quién eres socialmente”. 

¿ABSTINENCIA DEL TACTO?

Para las personas que han estado viviendo sin esa conexión durante mucho tiempo, puede ser increíblemente difícil, dice Winch. “Tengo amigos y pacientes con los que trabajo que no han sido tocados en un año. En absoluto. Ni siquiera con un apretón de manos. Y realmente están sufriendo por ello. Hay algo que se siente muy distante y frío en no tener ningún tipo de opción para un abrazo, y eso puede dejar cicatrices duraderas”.

Los abrazos -esa forma de caricia que probablemente todos extrañamos más- son particularmente importantes y nutritivos emocionalmente, dice el experto. “Cuando una persona llora y la abrazamos, lo hacemos para consolarla, pero lo que le permite hacer es precisamente llorar más. Por lo general, las personas se mantendrán estoicas hasta que alguien las rodee con un brazo – y luego se derrumbarán porque ese abrazo representa seguridad y protección, y por la cercanía que sentimos cuando conocemos a esa persona y confiamos en ella”. 

Por si fuera poco, los beneficios del contacto físico que nos estamos perdiendo no son sólo emocionales y sociales, sino también físicos: el tacto puede reducir el dolor y el estrés, además de brindarnos una sensación general de bienestar. 

TRUCOS DE TACTO

Éstas son algunas de las formas -recomendadas por especialistas- en que podemos aliviar la dificultad de vivir sin esa cercanía física, tanto para nosotros como para las demás personas en nuestras vidas.

  • TOMA UNA DUCHA O UN BAÑO CALIENTE

Claro, aunque no provoca la misma respuesta fisiológica que el contacto interpersonal, Wasling dice que es probable que el movimiento lento del agua en la piel genere una respuesta en los aferentes CT. Tomar un baño tibio también relaja los músculos, lo que puede ayudar a aliviar la tensión.

  • ACARICIA A TU MASCOTA – O A LA DE OTRA PERSONA

“Se ha demostrado que estar cerca de un animal peludo reduce el estrés, la frecuencia cardíaca y la presión arterial”, dice Wasling. También tienes una relación social con tu mascota: confían en ti y necesitan que te presentes.

Ha habido un aumento notable de personas que adoptan mascotas durante la pandemia, y al menos un estudio ha identificado los posibles beneficios terapéuticos de las relaciones entre humanos y animales cuando se nos niega nuestro nivel normal de interacción social humana.

  • SI VES A ALGUIEN EN PERSONA, PRACTICA LA MÁXIMA PRESENCIA – INCLUSO SI NO PUEDEN TOCARSE

Cuando eliminamos el tacto de nuestras interacciones sociales, debemos considerar qué más podemos enfatizar en su lugar. “Tal vez podríamos ser mejores mirándonos a los ojos, si tenemos reuniones presenciales”, sugiere Wasling. “Podemos asegurarnos de que nos veamos, porque tocar a una persona es una forma de decir que ‘te veo, reconozco tu existencia’”.

No tengas miedo de tener conversaciones más profundas y significativas, en las que realmente escuches a los demás– especialmente si sabes que la otra persona podría estar aislada o sola. Si bien estas interacciones no activan las mismas vías neuronales basadas en el tacto, aún estimulan nuestro sentido social de pertenencia e intimidad, dice Winch.

  • NO SÓLO “CHEQUEES” CÓMO ESTÁN TUS AMIGOS: CONÉCTATE CON ELLOS. 

Cuando decimos “chequea cómo están tus seres queridos”, suena como una lista de quehaceres:  lo haces y listo. Pero, en realidad, eso no es suficiente. Si bien el aburrimiento y la frustración de las cuarentenas son experiencias similares para todos, estar aislado de la cercanía física habitual de amigos y familiares es especialmente difícil para las personas que están solas: los ancianos, los que viven solos y los que están en categorías de alto riesgo y no pueden arriesgarse ni a un sólo abrazo.

“Si sólo te dedicas a chequearlos, no lo estás haciendo bien. Debes hablar durante al menos 15 a 20 minutos para que sea una conversación significativa. Tienes que realmente conectarte”, dice Winch. Si ambos sienten fatiga de Zoom, intenta coordinar caminatas a la distancia – cada persona camina por su cuenta mientras hablan por teléfono. 

Si tus amigos han confesado sentirse irreales o fantasmales, haz todo lo posible por apreciar cómo la ausencia de contacto físico ha sido una pérdida emocional significativa para ellos durante este tiempo – una que quizás no comprendas del todo: intenta no decir “sé cómo se siente” si no te encuentras en la misma posición. 

“Sabes que cuando tocas cosas, son reales para ti», dice Wasling. “Una de las razones por las que creo que el tacto es tan importante es que te convence de que tienes un lugar en el mundo social de otras personas”.

EL FUTURO DEL TACTO

A Winch lo que le preocupa es cómo la pandemia ha transformado nuestra relación con el tacto: “Lo que representaba algo tan cercano, íntimo e importante, ahora representa algo que es realmente peligroso y que debes evitar. Incluso si no lo registramos por completo, sentiremos oleadas de ansiedad ante la idea de recibir un abrazo. Nos llevará un tiempo sacarnos de la alerta de peligro del contacto”, predice el experto. 

Mientras esperamos expectantes un futuro con todos vacunados, es difícil predecir cómo habrán cambiado nuestras conductas del tacto en el largo plazo. ¿Todavía nos daremos la mano? ¿Abrazaremos a nuestros amigos? Un estudio del Reino Unido realizado de enero a marzo de 2020 (antes de que se introdujeran las medidas de distanciamiento social) descubrió que el 54% de las personas ya sentía que tenían muy poco contacto físico en sus vidas. Lo más probable, por lo tanto, es que deseemos que el tacto regrese lo antes posible. Y tú, ¿ya sabes a quién le darás tu primer abrazo post pandemia? 

Por Equipo Espacio Mutuo

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