Evitar contagios sin contaminar: ¿cómo me deshago de mis mascarillas después de usarlas?

por | Oct 26, 2020 | Vivir Mejor

A menos que trabajes en el área de la salud, te apostamos que antes del comienzo de la pandemia nunca habías utilizado una mascarilla en toda tu vida. Pero ese escenario pre COVID-19 se siente lejano: hoy, es impensable aventurarse al exterior sin contar con una mascarilla bien puesta, un par de guantes desechables en el bolsillo y una botella de alcohol gel siempre a nuestra disposición. 

El uso masivo de estos elementos de protección ha salvado millones de vidas humanas y continúa haciéndolo, pero la mala gestión de su desecho está perjudicando a nuestro planeta. «Antes de la crisis sanitaria, jamás habíamos encontrado una sola mascarilla en el mar. Ahora las vemos de manera regular. Se trata de un nuevo tipo de contaminación y, si no se hace nada, se puede convertir en un problema mayor», dice a Laurent Lombard, cofundador de la ONG francesa “Operación Mar Limpio”. 

Si las mascarillas y los guantes están lejos de desaparecer de nuestro día a día, ¿cómo podemos deshacernos de ellos sin aumentar el riesgo de contagio y sin generar un efecto dañino en el medio ambiente? 

LA PARADOJA DE “NO REUTILIZAR” 

Tanto las mascarillas higiénicas como las quirúrgicas tienen una vida corta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reemplazarlas tan pronto como estén húmedas, sucias o deterioradas, y no reutilizarlas. Aunque algunas poseen una mayor resistencia, su vida útil no supera un cierto número de horas, punto tras el cual dejan de proteger de manera efectiva a quien la está usando. 

En el caso de aquellas que sí estén hechas para ser reutilizadas, el fabricante deberá indicar en el envase por cuánto tiempo y cómo lavarlas –siempre recordando a los usuarios que tras cada lavado podrían perder su eficacia. 

Los guantes también deben renovarse a menudo, ya sean de látex, nitrilo, goma o plástico. Es más, no hacerlo resulta más contraproducente que llevar las manos desnudas. La clave está en saber cómo quitárselos, ya que ese es el momento donde el riesgo de contagio es mayor: sólo se deben manipular por su cara interna -la que está pegada a la piel- para así evitar el contacto con posibles patógenos. 

¿CÓMO NOS DESHACEMOS DE LOS ELEMENTOS DE PROTECCIÓN? 

Si bien algunos recomiendan las mascarillas de tela hechas en casa que se pueden volver a usar -siempre y cuando se sigan las recomendaciones de higiene y se laven después de cada uso- para muchos la opción más simple es la mascarilla quirúrgica, la cual no es reutilizable. Están hechas de tela no tejida de polipropileno, producido a partir de etileno, el cual es un compuesto químico derivado del petróleo o del gas natural. Esto significa que tardan alrededor de 450 años en descomponerse.

Aunque depende de la temperatura y de las condiciones ambientales, los científicos estiman que el coronavirus puede permanecer alrededor de 7 días en una mascarilla. También afirman que su presencia dura más en el plástico que en otros materiales. Si no se manejan bien estos artículos protectores, los agentes patógenos pueden propagarse y afectar a otras personas, además de generar un gran impacto en espacios naturales. 

Sorprendentemente, el tipo de basurero es fundamental para una adecuada eliminación de residuos: “En los centros de salud, las mascarillas quirúrgicas deberían ser tratadas como desechos médicos, que normalmente se botan en contenedores rojos”, explica Ashley Baldwin, del departamento de comunicación de la OMS. “Sin embargo, en entornos comunitarios deben desecharse en contenedores cerrados, nunca tirarse al suelo ni en contendedores con otro tipo de materiales”, señala. 

IMPACTO MEDIOAMBIENTAL: ¿SE PUEDEN RECICLAR? 

Laurent Lombard, de Opération Mer Propre, dice que lo mejor es meterlas en una bolsa plástica antes de tirarlas en un bote de basura cerrado para evitar que los animales las abran o que el viento se las lleve a otro lugar, reduciendo así el riesgo de propagación del virus. 

“Puede parecer obvio, pero hay que decirlo: mucha gente deja las mascarillas en la calle, las tira en el piso, en lugar de meterlas en la basura. Luego, el viento se las lleva y frecuentemente terminan en un río y este las transporta al mar”, agrega.

Si estás pensando en reciclarlas, tus intenciones son nobles pero erradas: las mascarillas desechables no son reciclables, además de que podrían poner en riesgo la salud de los recolectores de basura y otros trabajadores de la industria del reciclaje. Por si fuera poco, es probable que las mascarillas obstruyan la máquina que clasifica los desechos, como suelen hacerlo las bolsas de plástico.

“Incluso las mascarillas que no están contaminadas son imposibles de reciclar, ya que están hechas de múltiples capas y tipos de plásticos que tendrían que ser separados. Las instalaciones de reciclaje simplemente no están equipadas para manejar estos artículos«, dice George Leonard, director científico la ONG Ocean Conservancy. 

Leonard destaca que durante la pandemia actual los recolectores de basura han sido clasificados como trabajadores esenciales por una «buena razón»: “Son críticos para el manejo de desechos contaminados y están en la primera línea para evitar que el equipo de protección personal termine en los océanos”, aunque asegura que, en muchos países, los sistemas de gestión de residuos no cuentan con suficiente financiamiento y se encuentran sobrecargados.

Las mascarillas y los guantes, así como el resto de los elementos de protección contra el coronavirus, ya forman parte de nuestra rutina cotidiana y lo serán por mucho tiempo más, al menos hasta que exista una vacuna infalible. 

Mientras tanto, depende de nosotros que estos artículos -que a nosotros nos salvan la vida- no dañen la de otros, ya sean personas, animales o ecosistemas. 

Pequeños detalles hacen la diferencia

  • Bota tus mascarillas y guantes en contendores cerrados.
  • De acuerdo con las condiciones de prevención que te entreguen en tu trabajo, revisa si es posible reemplazarlas por aquellas mascarillas hechas de tela, siempre que tengas el hábito de lavarlas tras cada uso (son más convenientes, además de ya ser un tipo de accesorio combinable).
  • Así como el resto de los deshechos, jamás te deshagas de tus elementos de protección sanitaria con sólo tirarlos al suelo.

 

Por Equipo Espacio Mutuo

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