Duerme más y vive más años (y mejor!)

por | Nov 18, 2019 | Vivir Mejor

Cualquiera que haya sufrido de insomnio u otro trastorno del sueño durante algún período de su vida te dirá la insospechada importancia del buen dormir para la vida de las personas. La ciencia se ha encargado de demostrar empíricamente cómo la falta de horas de sueño perjudica la salud, provocando más accidentes de tráfico, aumentos de peso y hasta demencia.

Aunque dormir en exceso también tiene consecuencias adversas, lo realmente preocupante son los números de personas que admiten dormir menos de lo requerido: casi 1/3 de la población estadounidense duerme menos de 6 horas cada noche. Aunque está comprobado que las siestas son beneficiosas hasta cierto punto, romper el “ritmo circardiano” está lejos de ser positivo. Este se refiere al “reloj” interno que le avisa a nuestro cuerpo cuándo es momento de apagarse y cuándo es hora de despertar nuevamente.

Para entender la relación entre el ritmo cicardiano y el tiempo dormido, el portal “Big Think” presentó los resultados de dos estudios hermanos acerca de los hábitos de sueño. Resulta ser que, a pesar de los múltiples factores que afectan este ritmo – cafeína, jornada laboral, uso de pantallas, costumbres – seguir su ciclo natural de 8 horas de sueño diario permite a tu organismo alcanzar su estado óptimo de salud.

¿Cómo? En primer lugar, investigadores de la Universidad de Zurich descubrieron que el ritmo cicardiano se encarga de la transcripción de proteínas, y aquellas que necesitan tus células son producidas principalmente en dos momentos del día: al momento de despertar y justo antes de acostarte. Al dormir, el proceso de elaboración de proteínas comienza, mientras que al despertar se inicia la sinapsis, la comunicación entre neuronas. Por si fuera poco, un segundo estudio liderado por la Universidad de Munich y el Instituto de Bioquímica Max Planck, se encargó de medir la molécula de fosfato encargada de “encender” y “apagar” estas proteínas, descubriendo también dos peaks en su actividad: al despertar y al acostarse. Al perder sueño, gran parte de esa molécula de fosfato se pierde, activando solo algunas partes del cerebro.

 Es decir, tanto justo antes como justo después de dormir, tu cuerpo se encarga de fabricar proteínas esenciales y, respectivamente, de activarlas para que hagan bien su trabajo. La conclusión a la que estos científicos llegaron es que cumplir con el ciclo individual de cada uno (da igual si eres una persona madrugadora o nocturna, el esquema es de entre 7 a 9 horas de sueño) es primordial, no solo por el cansancio sino porque tu salud mental pagará el precio a la larga.

Por Equipo Espacio Mutuo

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