Amantes del café: ¿cuánta cafeína tiene tu taza?

por | Nov 18, 2019 | Vivir Mejor

Nada como un enorme tazón de café por la mañana, junto con el desayuno. Y qué mejor que una pequeña dosis de cafeína tras el almuerzo, con un delicioso expresso. Pocas cosas son tan necesarias como esa caliente taza cargada de energía por la tarde, cuando el cansancio comienza a distraerte pero aún queda trabajo por hacer. Y si por alguna razón el trabajo te acompaña a casa, con tareas pendientes para el día siguiente que te obligan a mantenerte despierto pasada la medianoche, ¿quién es tu compañera de desvelos, tu recurso más a mano para no dejarte vencer por el sueño? Así es: una humeante taza de café, negro y espeso, con suficiente cafeína para levantar a un muerto.

Tú, amante del café, ¿sabes cuánta cafeína consumes al día? La gran cantidad de estudios que informan sobre los efectos perjudiciales de la cafeína, desde insomnio hasta posibles abortos espontáneos, no han sido suficientes para contrarrestar el fanatismo de millones de personas, quienes por gusto y necesidad siguen recurriendo a este brebaje múltiples veces al día.

Los expertos recomiendan un consumo moderado y apropiado, y aunque el consenso no abunda en este tema, la dosis de cafeína diaria recomendada fluctúa entre los 300 y los 400 miligramos. La dificultad es traducir esos números en tazas, ya que depende de muchos factores, más allá del tamaño de la taza y la cantidad de café con la que la llenamos.

En primer lugar, el tipo de grano de café es una variable esencial en este cálculo, la cual depende de la zona en la que se haya cultivado. Bob Arnot, autor del libro “La Biblia del amante del café”, explica la razón evolutiva detrás de estos cambios de concentración: “La cafeína es un repelente de insectos, así que a altitudes muy bajas hay más cafeína en los granos de café porque hay más insectos. A mucha altitud hay muchos menos insectos, así que la planta necesita acumular menos cafeína”. Es decir, aquellos granos extraídos de zonas no tropicales o más altas, presentarán menos niveles de cafeína. Las dos variedades de café más comercializadas son el arábico y el robusto. La primera cultivada en Centro y Suramérica, posee 1,2% de cafeína en su peso, mientras que la segunda casi el doble, 2,2%.

Los métodos de preparación del café también son un criterio de evaluación. El método de infusión o percusión, utilizado para el café turco, es muy eficaz para la extracción de cafeína, ya que el agua utilizada para remojar los granos debe estar a muy alta temperatura.

Las máquinas de expresso, sin embargo, como en la cafetera italiana y la cafetera de vacío, se llevan el primer lugar de concentración de cafeína. La extracción se consigue al calentar el agua del depósito inferior cerrado y generar así una diferencia de presión con el superior abierto, lo que provoca que el agua ascienda arrastrando los compuestos del café de forma muy eficaz y casi instantánea.

Químicos de la Universidad de Newcastle, en Australia, se han encargado de clasificar los cinco métodos más comunes de preparación de café arábico, procedente de Colombia, acorde a los niveles de cafeína resultantes en sus productos finales.

Aunque con el café hecho en casa se hace más complicado calcular la ingesta diaria de cafeína sin un equipo de científicos que estudie cada una de nuestras tazas, la recomendación es a consumir café con moderación. La batalla entre sus supuestos efectos perjudiciales y sus beneficios está lejos de terminar, por lo que mientras tanto, es aconsejable calcular nuestro promedio personal de café cada día (en número de tazas y/o tazones) y decidir si es una cantidad prudente.

Por Equipo Espacio Mutuo

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