6 técnicas para dejar de pensar (es por tu propio bien)

por | Feb 10, 2020 | Vivir Mejor

«Pienso, luego existo» dijo Descartes hace cientos de años pero, y sin ánimos de ofenderlo, el filósofo jamás habría podido imaginar el agotamiento y la ansiedad que conlleva el mundo de hoy. Tener un plan para el futuro no está mal, es incluso recomendable. Y reflexionar sobre el pasado también puede ser beneficioso, al permitirnos aprender acerca de nuestras acciones. 

Pero el razonamiento se puede volver tu peor enemigo de un momento a otro. Cuando te obsesiona saber qué ocurrirá en el futuro o no puedes dejar de pensar en algo que pasó hace un tiempo, puedes desarrollar una «parálisis de análisis» – a pesar del nombre gracioso, la frase se refiere a la incapacidad de actuar que nos puede generar el pensar demasiado las cosas. 

En primer lugar, identifica tu estilo de sobre-reflexión. Obsesionarse con el pasado se llama «rumiar», e inquietarse por el futuro se reconoce como «preocupación». Si alguna de estas dos formas de parálisis de análisis (o una mezcla de ambas) está interfiriendo con tu vida cotidiana, con tus hábitos de sueño o tu capacidad de concentración en el trabajo, es hora de aplicar estas técnicas para descansar la cabeza – aunque sea por un rato. 

1. Puede sonar contraproducente, pero planificar tu preocupación puede ser efectivo al momento de disminuir la ansiedad. De esta forma, puedes darte un tiempo al día para reflexionar sobre tus preocupaciones y escribirlas, sin perder tiempo en intentar reprimirlas. Después de ese espacio, puedes retomar tus actividades normales. 

2. Identifica tus preocupaciones y examina tus predicciones. No te dejes engañar por la rima de la frase, esta es una manera muy responsable de terminar con la ansiedad. Muchas veces, nuestras preocupaciones son en realidad predicciones de algo que podría ocurrir, y necesitamos sentirnos en control. Al identificar qué te está realmente preocupando, puedes prepararte de forma sana y realista para los mejores y peores escenarios. 

3. Ya lo mencionábamos un poco arriba. Muchas veces, el sobre-análisis y la preocupación radica en una necesidad imparable de estar siempre en control, y evitar a toda costa la vulnerabilidad. Rumiar o angustiarse sólo te dan una falsa sensación de control. Por lo mismo, debemos estar dispuestos a enfrentar nuestros miedos y otras emociones negativas, ya que nunca estaremos preparados del todo (lo lamento). 

4. Re-direcciona tus pensamientos por nuevos, constructivos caminos, en lugar de caer una y otra vez en la misma idea inútil. ¿Cuál sería el paso siguiente para calmarme? ¿Qué método puedo utilizar para calmarme? De esta forma obtendrás el verdadero control de la situación, y no solo la ilusión de éste. 

5. Escribe. Escribe por diversión, libremente, periodísticamente, da igual. Sea como sea, traspasar tus pensamientos al papel te permitirá tomar distancia y observar lo que estás pensando, en lugar de pensarlo una y otra vez en tu mente. 

6. Busca en tu grupo de apoyo a un amigo o amiga que pueda ayudarte a analizar bien tus preocupaciones. Colegas o mentores, debe ser alguien en quien confíes y quien pueda ofrecerte feedback ante tus problemas, ayudando a calmarte o a re-direccionar tus pensamientos. 

Por Equipo Espacio Mutuo

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