6 señales de que tu cuerpo lleva un mes en cuarentena (es normal, no te asustes)

por | Jun 7, 2020 | Vivir Mejor

Hace ya varias semanas se declaró la cuarentena total en la Región Metropolitana, y las medidas sanitarias de las autoridades parecen no aflojar, al menos por ahora. Quizás te lo estás llevando muy bien: respetas las normas de distanciamiento, trabajas desde tu hogar, has procurado mantenerte responsable y productivo. 

Pero al cuerpo no hay cómo engañarlo. Tu organismo sabe mejor que nadie los costos de la pandemia, incluso aunque tú ya hayas perdido la cuenta de los días en aislamiento. Y las señales que te envía podrían llegar a asustarte – afortunadamente, reconocerlas es fácil y combatirlas, más aún. 

1. Un dolor de cabeza que no sabes de dónde viene 

A lo mejor crees que te estás tomando la cuarentena con calma, pero ese dolor de cabeza inexplicable que te asalta algunos días podría indicar lo contrario. Según Manuel Míguez, dentista y presidente de la Sociedad Española de Medicina Dental del Sueño en España, el estrés y la ansiedad que produce la crisis actual ha favorecido la aparición de trastornos respiratorios del sueño, lo cual, a su vez, generaría «un mayor apretamiento dentario, a la aparición o el agravamiento de casos de bruxismo». Pues ahí lo tienes, la fuente de esas migrañas insufribles, molestias en la mandíbula, en el cuello, rotura de piezas dentales… 

La mejor manera de combatir esta reacción involuntaria a la preocupación es usar una placa contra bruxismo, para aquellos que ya se hayan tratado antes. Pero quienes no poseen este elemento, no teman: una simple mejora en los horarios y buenos hábitos de sueño puede aliviarte, además de intentar dormir boca arriba o de lado, para relajar así los músculos de la cara. Si sufres de bruxismo durante el día, intenta colocar recordatorios en tus muebles y a través de tu hogar que te recuerden mantener relajados los músculos de tu boca.

2. Problemas de piel

Si bien en un comienzo los problemas de piel se trataban principalmente de irritación en manos y antebrazos (ya sabes, de tanto lavarse las manos), ahora lo más común son los brotes de dermatitis (ya sabes, por el estrés y la ansiedad). La dermatóloga del hospital San Francisco de Asís en España, Esther Castaño, indica: «Si la piel de las manos o de los antebrazos siguen molestando, la solución es aplicar cremas hidratantes con silicona, que se fijan a la piel y resisten el arrastre del agua».

De todas formas, hay quienes se han quejado de una sequedad anormal en su piel, pero el culpable no es la pandemia: es el invierno. «Se debe a las calefacciones», explica Castaño. Así que ya sabes, habrá que esperar que vuelva el calor y se apaguen las estufas. 

Por último, a muchos se les olvida que bajo sus sedosas y abundantes melenas, se ubica precisamente más piel – de la más sensible y reactiva que hay. La experta advierte sobre un posible brote de dermatitis, debido al estrés, en las mejillas, las aletas de la nariz, los párpados… y el cuero cabelludo. ¡Normalicemos la caspa y los picores de cabeza como resultado de la ansiedad! Nada que un buen shampoo especializado no pueda solucionar. 

3. El tránsito (interno) está más lento que nunca

Las calles podrán estar vaciadas de autos debido a la cuarentena obligatoria, pero por dentro, el tráfico parece estar más congestionado de lo normal. «El sistema digestivo es muy susceptible a los cambios que realizamos en nuestra vida diaria», recuerda Federico Argüelles Arias, presidente de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). El estrés o el nerviosismo al que estamos sometidos actualmente, sumado a la falta de movimiento y a una alimentación a veces poco cuidada, puede haber producido alteraciones en nuestro tubo digestivo, especialmente en personas que ya previamente padecían estos problemas. 

Estreñimiento, dolor abdominal y, en el peor de los casos hemorroides. Pero todo tiene solución: «Llevar una dieta variada para que nuestro tubo digestivo funcione de forma adecuada, evitar el tabaco y el exceso de alcohol, y realizar algo de ejercicio por muy pequeño que sea el sitio donde estamos confinados», subraya el experto. Recuerda consumir vegetales, frutas y cereales cada día para mantener un ritmo saludable – por dentro y por fuera. 

4. Soñar con tener sueño

Los hábitos de sueño pueden rápidamente transformarse en el círculo vicioso de tus pesadillas: ya es pasada la medianoche y el sueño aún no llega, el insomnio te hace sufrir hasta que lograr conciliar el sueño al fin, sólo para desajustar tus horarios y despertar temprano al día siguiente… muerto de sueño. 

Para salir de esta desesperante conducta, la clave es sincronizar el reloj biológico con los estímulos de luz -asociada a la actividad- y la oscuridad -que atrae al sueño-. «Ayuda mucho exponerse a luces muy intensas y brillantes por la mañana; a ser posible que vengan de fuentes naturales, abrir ventanas, persianas, salir al patio, al balcón…. A la hora de irse a dormir hay que hacer todo lo contrario: favorecer el uso de luces cálidas y tenues. Es importante también seguir unos horarios de comidas y tratar de no cenar muy tarde», advierte Óscar Larrosa, coordinador de la unidad de Sueño de MIP Salud, España.

Y si los sueños angustiosos se han vuelto otro problema que afecta tus horas de descanso, no pierdas la calma: hay muchas personas que también han visto un aumento en sus pesadillas durante la cuarentena. «Para frenarlas es importante evitar hacer actividad física y mental por la noche», explica el experto. Leer noticias sobre el coronavirus a última hora dificultará el sueño, no sólo porque su contenido aumentará el nivel de ansiedad, sino también porque las luces que emiten los dispositivos electrónicos alteran los ritmos biológicos, según afirma el neurofisiólogo: «Por ello es recomendable poner filtros nocturnos para paliar la intensidad de la luz de estos aparatos (en Ajustes o Configuración podrás seleccionar esta función) y procurar no mirar pantallas una hora antes de irse a dormir, y mucho menos para leer noticias o trabajar».

5. No moverse también duele

Si crees que nada se compara a los dolores del cuerpo tras un ejercicio intenso, espera a sentir el dolor de espalda, rodillas y hasta tobillos que genera estar 30 días sentado frente a un computador, adoptando la misma posición todos los días. 

«Cuando se está en el sofá las rodillas no forman un ángulo recto con las caderas, sino que se sitúan por encima, lo cual aumenta el riesgo de lumbago«, explica la fisioterapeuta Silvia Parra. Las rodillas tampoco se libran; estar todo el día en pantuflas puede terminar causando molestias en las articulaciones de las extremidades inferiores, sobre todo si se el calzado no tiene los refuerzos adecuados. «Es recomendable aprovechar el confinamiento para andar descalzo; de este modo se estimula la musculatura de los pies y se favorece una pisada correcta», comenta Parra.

Ya sabes, comienza a moverte y a caminar dentro de tu casa todo lo que puedas – no sólo te lo agradecerán tu espalda y tus, sino que hasta tus tobillos se verán aliviados. «La solución al dolor de tobillos (además de tratar estar menos tiempo sentado), es realizar ejercicios de estiramientos de los gemelos todos los días», aconseja la fisioterapeuta. Los dolores y la pesadez de piernas también pueden deberse a un empeoramiento de la circulación local. «Cuando se pasa mucho tiempo inactivo la circulación empeora». La solución es, una vez más, moverse. 

6. ¿Sientes arena en los ojos? 

Intenta calcular cuántas horas al día pasas frente a una pantalla. Claro, gracias al teletrabajo seguramente pasas de 8 a 11 horas frente a la computadora, pero el asunto no se acaba ahí. Incluso cuando ya no estamos trabajando, las pantallas son nuestras más persistentes compañeras – cada vez que nos paseamos por nuestras redes sociales, pedimos la compra online del supermercado y hacemos videollamadas con nuestros seres queridos. 

«Cuando les pregunto a mis clientes cuántas horas pasan delante de una pantalla estos días me contestan que sería más fácil decirme cuántas horas no lo hacen», explica el optometrista Jorge Rodríguez Fabuel. Esta nueva normalidad ha hecho que aumente la fatiga visual y las molestias oculares asociadas a ella como el picor, la sensación de tener arenilla en los ojos o la sequedad ocular, debida principalmente a la falta de parpadeo. «Los problemas de visión también producen con frecuencia dolores de cabeza y cuello», matiza el experto.

Los consejos para cuidar el único par de ojos que tendrás durante esta vida son, afortunadamente, diversos: para paliar los efectos oculares de un exceso de pantallas es recomendable seguir la regla del 20-20-20: cada 20 minutos mirar durante 20 segundos a un objeto que esté a 20 pasos (unos 6 metros) o más. Para combatir reflejos, brillos y la luz azul violeta, lo más indicado es usar lentes con filtro específico para estas emisiones. Otra opción es reducir la intensidad de luz de las pantallas, usar los filtros nocturnos que tienen estos aparatos para limitar la emisión de la luz nociva de alta intensidad (como explicamos en el punto 4) y no usarlos a oscuras: siempre es mejor encender una luz de ambiente para mirar una pantalla. 

Nuestros cuerpos no estaban preparados para el radical cambio de rutina que esta pandemia ha significado. ¡Tenle paciencia! Todos hemos debido adaptarnos, y el cuerpo no es la excepción. De todas formas, aunque los cambios de tu organismo son normales y entendibles, cualquier molestia que represente un obstáculo para tu rutina o perjudicial para tu salud quizás debería ser revisado por un experto. 

Por Equipo Espacio Mutuo

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