Sobrevivir la crisis de la Pandemia es una gran hazaña: no te preocupes si además no “creciste como persona”

por | Jul 5, 2021 | Nuevas Miradas

¿Te convertiste en una mejor persona durante la pandemia?

A medida que más personas reciben la vacuna contra el COVID-19 y las restricciones sanitarias poco a poco se levantan, muchos nos hemos enfrentado a esa pregunta –ya sea de manera implícita o explícita. 

Incluso a pesar de que la pandemia aún no termina, ya existe cierta presión por demostrar que creciste y aprendiste durante la crisis: ¿Aprovechaste la cuarentena para avanzar en tus proyectos personales? ¿Qué lecciones financieras rescatas del año pasado? ¿Valoras más a tus seres queridos tras el prolongado distanciamiento social? 

Es normal que, tras una experiencia traumática, la gente se apure en atribuirle un significado superior. Pero esa mentalidad también representa una narrativa privilegiada de la emergencia, la cual ha estado presente desde los primeros días de aislamiento: que la pandemia fue una especie de “vacaciones en casa”, y que deberíamos haber aprovechado este tiempo en algo productivo. 

EL DISCURSO DE LA PRODUCTIVIDAD

La presión por ser productivo comenzó casi al mismo tiempo que los contagios. “Shakespeare escribió El Rey Lear en cuarentena” leía un tuit viral, y pronto se puso de moda el trabajoso hobby de hacer pan con tus propias manos. 

Se suponía que las personas -especialmente aquellas con la suerte de poder refugiarse en sus hogares- debían usar este llamado “tiempo libre” para mejorar. “¿No deberías usar este tiempo para ser más productivo?”, escribió Constance Grady en abril de 2020. “¿No deberías ‘ponerte las pilas’ y escribir una obra maestra o inventar un género o descubrir las leyes fundamentales del universo?”. 

Por supuesto, no todos estuvieron de acuerdo. Muchas personas se preguntaron si una emergencia de salud pública sin precedentes era, de hecho, una oportunidad ideal para la superación personal. “Para muchas personas, este no es un feriado inesperado ni unas vacaciones prolongadas”, escribió Michelle Ruiz. “Es una crisis”. 

Hoy, las personas están comenzando a usar la frase “post-pandemia”, a pesar de que ésta continúa arrasando en todo el mundo y las personas no vacunadas siguen en riesgo. El discurso de la productividad, por su parte, no ha desaparecido, sino que ha cambiado su foco: la pandemia debería haber sido una experiencia de aprendizaje, ayudándonos a optimizar nuestras habilidades, nuestras vidas y a nosotros mismos para vivir después de que el virus desaparezca.

LA MALDICIÓN DE “SER TU PROPIO JEFE”

“No quiero alarmar a nadie, pero me acaban de preguntar en una entrevista de trabajo si usé la cuarentena para perseguir proyectos apasionantes o desarrollo personal”, tuiteó Niall Anderson, quien trabaja en una universidad de Dublín, Irlanda. “El mercado realmente quiere que creamos que acabamos de tener un generoso año sabático”, concluyó. 

Su tweet se volvió viral rápidamente y generó miles de respuestas. Mientras algunos usuarios encendían el debate defendiendo la pregunta y considerándola justa, lo que más impresionó a Anderson fueron los cientos de comentarios que declararon haber pasado por lo mismo. “Lo tuiteé sin pensar que pudiera estar tan generalizado”, dice. 

Lamentablemente, esa obsesión con la productividad es característico de las sociedades capitalistas actuales, explica David Blustein, profesor de psicología en la Universidad de Boston, Estados Unidos. “Este espíritu de productividad se ha transportado a nuestros pasatiempos, a nuestras relaciones, a nuestra salud física y mental”, señala el experto. 

Y no se trata sólo de productividad. La pandemia ha intensificado una presión por internalizar la demanda de trabajo constante, incentivando a que las personas se esfuercen por usar su tiempo de manera lucrativa, incluso si ningún jefe les dice que lo hagan. De hecho, gran parte del discurso sobre la productividad pandémica no se ha centrado en hacer las cosas porque tu empleador te obliga, sino en hacer las cosas porque tú te obligas a ti mismo. 

En otro tuit viral reciente, el director ejecutivo de marketing Jeremy Haynes argumentó que “si no usaste la cuarentena para aprender nuevas habilidades o comenzar un negocio, nunca te faltó el tiempo –te faltó la disciplina”. Estamos tan acostumbrados a tratar nuestro tiempo -a nosotros mismos- como un recurso para el mercado, que lo hacemos incluso durante una crisis global. Y cuando un jefe no está ganando nuestro tiempo, cuando supuestamente es “gratis”, se supone que debemos encontrar la manera de venderlo por nuestra cuenta.

SOBREVIVISTE – Y CON ESO BASTA

Encontrar consejos para convertir tu ansiedad en productividad es fácil, pero para la mayoría de las personas, el estrés hace que sea mucho más difícil y lento hacer las cosas. “Controlar la ansiedad lleva mucho tiempo”, dice Blustein, y entre las muertes por COVID-19, el teletrabajo, el cierre de los colegios y el aislamiento social… razones para preocuparse sobran. 

La pandemia no ha terminado, sus efectos psicológicos ciertamente no han terminado, y muchos dicen que es demasiado pronto para esperar que traduzcamos el dolor del último año en lecciones claras para el futuro. “Realmente no ha habido suficiente distancia”, dice la psicóloga Harden Bradford. “A veces, cuando te apresuras por encontrar un significado demasiado rápido, no te has dado tiempo para realmente reflexionar sobre tus sentimientos”, explica.

“Vivimos en una cultura en la que, por alguna razón, el objetivo siempre es la felicidad, en lugar de, a veces, estar de acuerdo con simplemente existir”, dice Jessi Gold, profesora de psiquiatría en la Universidad de Washington, Estados Unidos. “Siempre tenemos que luchar por ver el lado positivo de todo”. 

EL LADO BUENO DE LAS COSAS

Si lo deseas, intentar replantear tu experiencia de la pandemia de manera positiva no tiene nada de malo. Incluso puede funcionar como un mecanismo de supervivencia para algunas personas: hornear pan o comenzar un nuevo pasatiempo “son una forma de controlar la ansiedad”, indica Bradford. “Es algo así como, ‘oh, el mundo se está derrumbando y no tengo control de nada. Déjame controlar las cosas sobre las que sí tengo control’, explica. 

El problema surge cuando nos enfrentamos a la presión -de amigos, de posibles empleadores o incluso simplemente de una cultura que espera que cada experiencia sea productiva de alguna manera- por transformar rápidamente la pandemia en una oportunidad de aprendizaje o crecimiento. “No hay nada que se suponga que debas obtener de esto”, dice Gold. “Si lo que obtienes de esta experiencia es que aún estás respirando, felicitaciones”. 

Pero si aún no te sientes demasiado optimista, no te preocupes –no todo está perdido. Ya sea que se trate de personas que renuncian a sus trabajos en lugar de volver a la oficina o que cambian sus prioridades lejos del avance profesional, hay evidencia de que la pandemia está haciendo que algunas personas reconsideren su relación con el capitalismo y la cultura laboral occidental

Hoy, la pregunta es si este cambio será duradero y fundamental, apoyado por políticas gubernamentales para proteger a los y las trabajadoras y una verdadera red de seguridad social, en lugar de algo confinado a aquellos lo suficientemente privilegiados como para tener opciones.

Eso, quizás, sería un verdadero lado positivo… aunque no deberíamos haber tenido que sobrevivir a una pandemia global para conseguirlo.

Por Equipo Espacio Mutuo

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