¿Higiene de manos?… Por supuesto, pero ahora lo que suma es la higiene social (lee esto y sabrás qué es)

por | May 18, 2020 | Nuevas Miradas

Vemos con estupor conductas que, en el momento más doloroso de la pandemia, juzgamos difíciles de creer. Pero, a pesar de todo eso, también queremos creer que las crisis sacan lo mejor de las personas y, la buena noticia, es que hay pruebas de que – en momentos complejos como el actual – se eleva el altruismo y el sentido del bien común.

No te lo vamos a negar: el mundo entero se encuentra en un momento extraño y de mucha incertidumbre. Y aunque sentir miedo, ansiedad o estrés son reacciones válidas y naturales que puedes estar experimentando, es importante prestar atención a esos pequeños milagros que nos rodean – después de todo, por más gris que se vea el panorama, la esperanza es lo último que se pierde.

¿CRISIS? COOPERACIÓN Y COMPASIÓN

Quizás es difícil concentrarse en el lado positivo de la situación cuando pareciera que el virus no retrocede. Pero, a diferencia de lo que se cree popularmente, está comprobado que las crisis sacan lo mejor de la gente.

Un reporte acerca del atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre demostró que la mayoría de las personas ayudaron a los demás a escapar, a veces incluso poniéndose a sí mismos en riesgo. Lo mismo ocurre tras desastres naturales, en los cuales grupos de desconocidos son capaces de arriesgar sus vidas por ayudar al resto.

Aunque los titulares generalmente se focalizan en quienes se aprovechan del caos, como ocurre con los saqueos o robos, estos representan una minoría: ante una adversidad que afecta a todos (como esta epidemia, por ejemplo) la respuesta común es trabajar en equipo para el beneficio de todos.

BIEN COMÚN EN TIEMPOS DE COVID-19

Aunque aún no son todos, ¿has notado la gran cantidad de jóvenes sanos que se están tomando muy en serio las medidas de prevención? Se lavan las manos constantemente, se cubren la boca al toser, usan mascarillas sin falta y se autoimponen cuarentenas preventivas desde hace meses.

Claro, ellos tampoco quieren contagiarse. Pero su principal motivación es, por el contrario, no contagiar a otros. De hecho, está comprobado que proteger a los demás es, en realidad, el principal incentivo para actuar responsablemente: un estudio investigó la costumbre de lavarse las manos de los doctores y enfermeras en los hospitales. Los investigadores descubrieron que los carteles que decían “LAVARSE LAS MANOS PREVIENE EL CONTAGIO DE LOS PACIENTES” resultaron muchísimo más efectivos que aquellos que simplemente decían “LAVARSE LAS MANOS PREVIENE QUE TÚ TE CONTAGIES”.

Más allá del altruismo profesional de los funcionarios de la salud, existe también la posibilidad de que la bondad y la generosidad sean parte de la naturaleza humana. En un estudio reciente, niños de sólo 4 y 5 años, a quienes se les dijo que resistir un dulce beneficiaría a otro niño, estaban mucho más dispuestos a retrasar su gratificación que los niños a quienes se les dijo que sus acciones sólo les afectarían a ellos mismos. Del mismo modo, bebés de apenas 19 meses de edad estaban dispuestos a regalar su comida a alguien que parecía necesitarla, incluso cuando ellos mismos estaban hambrientos.

Por supuesto, no todo el mundo actúa de la misma forma en momentos de crisis. Afortunadamente, existen maneras de incentivar la solidaridad en las personas, motivándolos a ser más bondadosos y cooperativos durante la pandemia.

1. INSPÍRATE EN LOS HÉROES

Todo desastre trae consigo a nuevos héroes – personas que estuvieron dispuestas a sacrificarse por el bien de otros. Piensa en todos aquellos funcionarios de la salud que hoy trabajan sin descanso en contacto con pacientes contagiados, o en aquellas personas que llevan meses sin salir de sus casas, respetando una cuarentena que ellos se establecieron a sí mismos.

Cuando escuchamos las historias de estas personas, experimentamos una sensación que se llama elevación moral: un sentimiento cálido en el interior que nos inspira, alimentando el optimismo y el deseo de actuar de manera altruista. Si bien la tentación podría ser centrarse en el miedo y en todo lo que sale mal, podemos redirigir nuestra atención a aquellos que están haciendo lo correcto, lo que nos llevará a ser mejores ciudadanos nosotros mismos.

2. MANTÉN Y CONTAGIA LA CALMA

Es fácil perderse en el miedo cuando ocurre un desastre. Sin embargo, el pánico no ayuda a nadie: cuando estamos en ‘modo emergencia’, no pensamos claramente.

¿Cómo podemos mantener la tranquilidad y tomar decisiones sabias? Una forma es usar cualquier herramienta que tengas a tu disposición para mantener la cabeza fría, como meditar, la cual se ha demostrado que disminuye la reactividad emocional y nos ayuda a tomar mejores decisiones. Podríamos hablar con un amigo o amiga (uno que esté más relajado que tú, por supuesto) para ayudarnos a reducir la ansiedad.

Nuestras formas normales de conectarnos socialmente, como cantar juntos en un concierto o ir a grandes fiestas, tendrán que ser reemplazadas por ahora. Pero sea lo que sea que podamos hacer para mantener un aire de calma y difundirlo a quienes nos rodean, mejor. Después de todo, nuestras emociones tienden a ser contagiosas en nuestros círculos sociales, y debemos hacer todo lo posible para contener el miedo y el pánico.

3. AGRADECE AL MÁXIMO

Una de las cosas más radicalmente amables que podemos hacer es decir un sencillo «gracias» a quienes están haciendo lo que pueden para combatir el brote. Enviar un mensaje de agradecimiento a las organizaciones y personas que están tomando las decisiones correctas no cuesta nada – ya sea para el vecino que te regaló una mascarilla, la compañía que te reembolsa la entrada para aquel espectáculo que se canceló o al experto epidemiológico que te informó acerca de los métodos más efectivos para mantenerte a salvo.

Cuando mostramos gratitud hacia los demás, les hacemos saber que sus acciones son importantes, lo que fomenta más del mismo tipo de comportamiento – no sólo hacia la persona agradecida, sino hacia los demás. Crear un ciclo de altruismo es útil cuando nos enfrentamos a un desafío que nos afecta a todos, ayudando a fomentar la confianza mutua y a cuidar la difícil situación de cada uno.

4. RECUERDA: ¡TODOS SOMOS HUMANOS!

Cuando tenemos miedo, nuestro primer instinto podría ser echarle la culpa a los demás o caer en prejuicios hacia los grupos que consideramos responsables. Aunque racionalmente sabemos que ninguna persona o país puede ser culpado por un brote viral, nuestras mentes aún buscan explicaciones simples, lo cual nos puede llevar a expresiones de hostilidad – verbal o incluso física – contra quienes sospechamos que están contagiados.

La investigación sugiere que cuando reconocemos nuestra humanidad común y mostramos compasión, tenemos más probabilidades de unirnos y resolver problemas, por más complejos que sean. Puedes comenzar siendo un poco más compasivo contigo mismo, lo que puede ayudarte a estar más dispuesto a admitir errores y tomar las medidas necesarias para corregirlos. Aprender de los errores es esencial, sobre todo si consideramos que el error humano podría generar un nuevo brote del virus.

Ninguna de estas estrategias reemplaza la importancia de mantener el distanciamiento social y la higiene: recuerda lavarte las manos, usar mascarillas y no salir de casa, a menos que sea indispensable. Sin embargo, es igual de importante mantener la higiene social: inspirarte en los héroes de esta crisis, mantener la calma y mostrarte agradecido frente a los pequeños milagros de bondad y compasión que nos rodean, incluso (¿o especialmente?) en estos tiempos de pandemia.

Por Equipo Espacio Mutuo

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