Existe una positividad tóxica. Es muy real… y muy molesta

por | Nov 22, 2021 | Nuevas Miradas

A veces, lo peor que puedes decirle a una persona que está sintiéndose mal es: “¡Anímate!”. 

Lamentablemente, cosas como ésta se aprenden con la experiencia. No es hasta que alguien te está dando su mejor charla motivadora “¡No te preocupes! ¡Todo saldrá bien! ¡Piensa positivo!” – que caes en la cuenta: “Ésta es la conversación más molesta que he tenido en mi vida”. 

LA POSITIVIDAD TAMBIÉN PUEDE SER TÓXICA

¿Siempre ver el lado positivo de la vida? Por favor, no. 

Alejar las emociones difíciles, como la tristeza o el miedo, y obligarnos a nosotros mismos o a otros a ser positivos puede ser perjudicial para nuestro bienestar mental y nuestras relaciones, señalan los psicólogos. Esto se debe a que practicar la falsa alegría -llamada «positividad tóxica«- nos impide abordar nuestros sentimientos y los sentimientos de los demás.

Sí, cultivar una mentalidad positiva es un poderoso mecanismo de afrontamiento, especialmente en tiempos difíciles. Pero la positividad debe estar arraigada en la realidad para que sea saludable y útil. “La positividad tóxica es la positividad dada de manera incorrecta, en la dosis incorrecta, en el momento equivocado”, dice David Kessler, experto en duelo y autor de 6 libros al respecto. 

Todos hemos sido culpables alguna vez. Desde niños se nos ha enseñado a desterrar los llamados “malos sentimientos”, a levantarnos rápido cuando nos caemos, dejar de quejarnos y contar nuestras bendiciones. Y el día de hoy, nuestra cultura de arreglar todo lo más rápido posible refuerza el mensaje de que ser positivo es tener éxito. 

Sin embargo, las emociones difíciles son parte de la vida: reprimirlos es negar la realidad. Las investigaciones muestran que tratar de reprimir esas emociones te hace sentir peor porque nunca las manejaste; además, con el tiempo volverán a aparecer. La realidad es que la energía mental que se necesita para alejar la emoción te mantiene enfocado en ella.

“Piensa en las emociones como un circuito cerrado”, dice Natalie Dattilo, psicóloga clínica del Brigham and Women’s Hospital en Boston, Estados Unidos, e instructora de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard. “Tienen que ir a alguna parte, así que vuelven a subir”. 

NO HAY PROBLEMAS MAYORES O MENORES

Decirle a alguien que está sufriendo dolor emocional que se anime, es simplemente invalidante y despectivo. No sólo estás disminuyendo sus sentimientos, sino que le estás diciendo que esos sentimientos son parte del problema.

“Es una forma de gaslighting (forma de manipulación en que se intenta que una persona cuestione su propia realidad, memoria o percepciones)”, dice Susan David, psicóloga y consultora del McLean Hospital en Massachusetts, en Estados Unidos, y autora de “Emotional Agility”. “Básicamente le estás diciendo a alguien que tu comodidad en esta situación es más importante que su realidad”.

Casos así hay infinitos: gente recién diagnosticada con cáncer a la que se les dice que se mantengan positivos porque les ayudará a ganarle a la enfermedad; personas despedidas de sus empleos a las que les dicen que es mejor, si total odiaba trabajar ahí; familiares de luto a los que se les dice “al menos tu madre murió durmiendo”. 

UN ENFOQUE MEJOR

¿Cómo podemos evitar la positividad forzada, para ayudarnos mejor a nosotros mismos o a alguien deprimido?

Empieza por reconocer que la positividad es diferente a la esperanza o al optimismo. Esas emociones están arraigadas en la realidad, dice la Dra. David, mientras que la positividad tóxica es una negación de ella.

No te juzgues a ti mismo ni a los demás por sentir emociones difíciles. Sé compasivo. Dite a ti mismo: “Me siento triste o solo en la pandemia, y eso es normal”.

Pregúntate qué puedes aprender de tus sentimientos. “Las emociones son datos”, dice la Dra. David. “No son ni buenos ni malos. Son señales de las cosas que nos importan”. La soledad, por ejemplo, puede indicar que necesitas más conexión. Toma medidas al respecto – haz algo para abordar lo que descubriste que te hace falta.  

Recuerda que no es tu trabajo resolver el problema de la otra persona, ni ellos quieren que lo hagas. «No quieres escuchar para responder y dar consejos«, dice el Sr. Kessler. «Quieres escuchar para entender«.

La Dra. Dattilo sugiere preguntarle a la otra persona qué tipo de apoyo necesita. Y si estás en el lado receptor de la positividad tóxica de otra persona, explícale que no quieres consejos: sólo necesitas un oído.

Por Equipo Espacio Mutuo

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