Estar ocupados no significa ser productivos: 7 formas de arreglarlo

por | Mar 13, 2020 | Nuevas Miradas

Eres la última persona en irse de tu lugar de trabajo. Llegas a tu casa, tarde en la noche, sólo para abrir el computador y seguir revisando trabajo, redactando informes, armando presentaciones. Al momento de dormir, te desvelas afinando de memoria todos los detalles de la jornada del día siguiente. Amanece, despiertas y corres para llegar puntual al trabajo. Trabajas sin descanso por horas hasta la hora de la salida, en que sueles ser la última persona en irse de la oficina… 

Suena como una pesadilla, ¿no? Y aunque quizás parece una descripción exagerada de la rutina laboral, mucha gente vive inserta en una mentalidad trabajólica, persiguiendo la falsa idea de que, mientras más horas de trabajo acumulen, más cerca estarán de cumplir sus metas y objetivos. 

Esa concepción de la vida laboral no solo es peligrosa, sino que también – según indican numerosos estudios científicos – equivocada y contraproducente. 

MÁS ES MENOS… Y MENOS, ES MUCHO MÁS

Un reciente artículo de Medium reunió información de diversas fuentes científicas para probar una hipótesis, en apariencia absurda: trabajar menos significa más y mejores resultados. 

¿Cómo puede ser eso posible? Aunque suene paradójico, existen ejemplos que permiten probar el punto. Emprendimientos pequeños como Instagram, de 13 miembros, y Snapchat, de 30, han revolucionado la industria y logrado cosas que las compañías más grandes y emblemáticas, como Facebook y Google, no habían sido capaces de conseguir.   

La llave del éxito es la eficacia: no es el trabajo duro, sino el trabajo inteligente. Estar ocupado no significa necesariamente ser productivo; y es que para eso, a diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, no se requiere un mejor manejo del tiempo – sino un mejor manejo de tu energía. 

APRENDE A GASTAR LA MENOR CANTIDAD DE ENERGÍA, PARA OBTENER LA MAYOR CANTIDAD DE BENEFICIOS. PORQUE MENOS ES MÁS

Acá te presentamos algunos consejos para conseguirlo:

1. Deja de trabajar horas extra. Mejor aumenta tu productividad

En 1926, el fundador de la Ford Motor Company, Henry Ford, realizó un pequeño experimento con los empleados de su fábrica: disminuyó su jornada diaria de 10 a 8 horas, y acortó la semana de 6 a 5 días de trabajo. ¿El resultado? Un aumento en la productividad, tanto en el corto como en el largo plazo. 

El desgaste físico y emocional que conlleva una ardua jornada de trabajo puede generar en las personas cansadas las mismas alteraciones cognitivas del alcohol en la sangre: falta de voluntad para pensar y empatizar con otros, bajo control de impulsos, pesimismo, disminución de la confianza y, por ende, falta de proactividad. Si acudir borracho al trabajo es inaceptable, ¿por qué estaría bien acudir sin descansar lo suficiente o sin dormir? Respeta tu ciclo de sueño natural (y toma siestas si lo estimas necesario). 

2. No digas a todo que “sí”

Existe algo llamado el Principio de Pareto, el que plantea la idea de que el 20% del esfuerzo genera el 80% de los resultados; sin embargo, el 20% de los resultados requiere del 80% de los esfuerzos. En lugar de trabajar más, es necesario focalizar el esfuerzo en aquello que produce la mayor cantidad de los resultados, priorizando así las tareas más importantes. 

Por lo mismo, deja de aceptar tareas que significan poco o ningún resultado en absoluto. Aunque nos sintamos presionados y culpables, es esencial comenzar a negarte a aquellas labores que realmente no valen la pena. 

3. Deja de hacer todo por ti mismo y comienza a permitir que te ayuden

Se trabaja en equipo por algo. Y si además tú mismo te dedicaste a armar tu propio grupo y comunidad, debes aprovecharlo como corresponde: confía en tus colegas y empleados, porque te sorprenderán. 

Es importante que nos demos cuenta de que podemos buscar ayuda cuando la necesitamos. A veces es imposible hacer todo por nuestra cuenta. Es mejor dejar que alguien o un equipo comparta el trabajo, entregándote más tiempo para concentrarte en las tareas más urgentes. En lugar de perder tiempo y energía sobrecargándote a ti mismo o tratando de hacerlo solo, deja que otros compartan la carga y la ayuda. Muchas veces, incluso si tus amigos o compañeros de trabajo no pueden ayudarte, simplemente tenerlos cerca puede ayudarte a ser más productivo

4. Abandona la idea de la perfección

La proporción es evidente y sencilla: a mayor perfeccionismo, menos productividad. Los perfeccionistas usan más tiempo del requerido para cada tarea; buscan el “momento perfecto” y, por lo mismo, lo pierden y llegan tarde; y pierden la visión panorámica del asunto por estar estresándose ante los pequeños detalles. El momento perfecto es ahora. 

5. Evita las tareas repetitivas y entrégate a la automatización

Está bien tener las habilidades o los recursos para realizar labores repetitivas de forma manual. Pero si de algo sirve la tecnología, es para esto: la gente olvida que cada segundo que pasa tiene un costo, y que si algo te quita más de 5 minutos en hacer, es una gran idea buscar un software que pueda hacerlo por ti. Si no puedes construirlo, cómpralo: la inversión valdrá la pena. 

6. Deja de adivinar y comienza a respaldar tus decisiones con datos 

Actualmente existen miles de herramientas que puedes utilizar para estudiar cómo optimizar tu productividad, guiándote en la toma de decisiones y justificándolas en base a la ciencia. Por ejemplo, ¿sabías que la mayoría de las personas se distraen más fácilmente entre el mediodía y las 4 p.m.? Datos así pueden transformar tu visión sobre el trabajo, e incluso si no encuentras datos sobre una pregunta particular que puedas tener, ejecutar una simple prueba y examinar sus propios resultados no te tomará tanto tiempo.

7. Date el tiempo para no hacer nada

Enfrascarse mucho en un tema es básicamente como encerrarnos en una caja oscura – lo cual puede resultar contraproducente y perjudicial para nuestros objetivos. Es importante alejarse del trabajo de vez en cuando y pasar un tiempo a solas, lo cual es muy beneficioso para el cerebro y el espíritu

Un estudio en curso de Harvard indica que las personas forman recuerdos más duraderos y precisos si creen que están experimentando algo solos. En tanto que otro estudio indica que una cierta cantidad de soledad puede hacer que una persona sea más capaz de empatizar con los demás, según se señala en “El poder de la Soledad” del The Boston Globe. 

Es importante comprender que no seremos más productivos de la noche a la mañana. Como todo en la vida, requiere esfuerzo y práctica. El cambio no ocurre simplemente sentándose y esperando. En su lugar, tómese el tiempo para aprender más sobre su cuerpo y encontrar formas prácticas de optimizar su energía y tiempo para una vida más exitosa y feliz.

Por Equipo Espacio Mutuo

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