En tiempos difíciles: cómo empoderar a tus hijos a ser valientes

por | Abr 18, 2020 | Nuevas Miradas

Actualmente vivimos un momento histórico, con todas las complicaciones y los miedos que eso conlleva. Y si piensas que sólo tú estás preocupado, te equivocas. Incluso los más pequeños niños y niñas están asustados por la pandemia. Claro, quizás no teman perder su trabajo ni tengan pesadillas sobre la debilitada economía global, pero su ansiedad y su estrés son expresados de distintas maneras. 

Incluso antes del Coronavirus, encontrar la mejor forma de ayudar a los niños a enfrentar la vida con confianza, aprendiendo a controlar sus temores e inseguridades, ya representaba un desafío constante para los padres. Se denomina “resiliencia” al rasgo que exhiben niños que, a pesar de las circunstancias increíblemente difíciles que pudieran haber vivido durante su infancia, logran salir adelante exitosamente, incluso de manera sobresaliente. 

Sin embargo, la resiliencia presenta un desafío incluso para los psicólogos. Si tienes la suerte de no experimentar ningún tipo de adversidad, no sabremos cuán resistente eres. Sólo cuando un niño o niña enfrenta obstáculos, estrés y otras amenazas ambientales surge la resiliencia, o la falta de ella. Es en contextos adversos que podemos identificar y potenciar los “factores protectores presentes en la personalidad de los niños.

¿Por qué es especialmente necesario hoy que los niños y niñas aprendan habilidades de resiliencia? Porque si no, no aprenderán a lidiar con el miedo, las emociones negativas ni la incertidumbre, lo cual les impedirá reconocer su fuerza, sus habilidades y su capacidad de dirigir su “nave emocional” a través de aguas turbulentas, hasta llegar finalmente al destino ideal: sus objetivos y valores. 

Por supuesto, las siguientes estrategias no se tratan de que tú, como figura paternal, finjas que tampoco tienes miedo. Pero como ser humano, la idea es ser conscientes de la forma en que nuestros pensamientos y acciones pueden ayudar (o hundir) a quienes nos rodean, y a quienes más queremos. Los eventos no son traumáticos hasta que los experimentamos como traumáticos, por lo que el camino es ayudar a los niños a conceptualizar (o interpretar psicológicamente) un evento potencialmente traumático (como la presente epidemia de COVID-19) como una oportunidad para aprender y crecer.

DEMUESTRA CONFIANZA Y SIGUE LA RUTINA DE SIEMPRE 

Si estuvieras volando en avión y hubiera un poco de turbulencia, qué preferirías: ¿qué las azafatas se mantuvieran calmadas y continuaran repartiendo la comida, o que corrieran hacia ti con expresión preocupada, tomaran tu mano y te aseguraran que todo va a estar bien? 

Nuestro lenguaje corporal, expresiones faciales, proximidad, gestos y, por supuesto, lo que decimos, brindan información extensa a nuestros hijos sobre si una situación debe considerarse segura o peligrosa. ¡La ansiedad también es contagiosa! Por lo mismo, cuando tu comportamiento es tranquilo y confiado, es mucho más probable que tu hijo o hija perciba la situación como segura y esté dispuesta a seguir con su vida, y avanzar a territorios nuevos. 

ENSÉÑALES A SER SUS PROPIOS DETECTIVES 

En general, la ansiedad se basa en miedo al futuro, por lo que los niños ansiosos tienden a recurrir a sus padres para buscar certeza – en todo momento, constantemente, a cada minuto. 

Un niño ansioso por una inminente tormenta, por ejemplo, preguntará (una y otra vez) si el clima se pondrá malo, cuándo empezará y qué debe hacer para estar preparado. Es tentador, pero resiste la necesidad de tranquilizar sus preguntas temerosas: el alivio que tus respuestas pueden ofrecerle es fugaz, y pronto estará repitiendo las mismas dudas ansiosas. Sin siquiera darnos cuenta, estaremos reforzando comportamientos ansiosos, al prestar más atención al miedo que a la valentía.  

En lugar de eso, valida la preocupación de tu hijo y aliéntalo activamente a responder muchas de sus propias preguntas sobre el miedo. Sólo ayúdalo a expresarlo, y recuerda: los buenos detectives buscan pistas y evidencia para resolver un problema. 

  • ¿Qué pasó la última vez que estabas preocupado por esto? 
  • ¿Ha sucedido algo malo antes?
  • ¿Qué tan probable es que esto sea malo?
  • ¿Qué podrías hacer para controlarlo si sucediera?

Preguntas así ayudarán a tus hijos a resolver sus propios problemas, desarrollando un lenguaje y las estrategias necesarias para enfrentar sus preocupaciones y buscarles una solución.  

MARCA OBJETIVOS Y EVITA LA EVASIÓN 

A medida que ayudes a tu hijo a ascender en la “escala de valentía”, establece expectativas claras y razonables basadas en las capacidades del niño o niña. Por más difícil que sea, evita acudir a su rescate demasiado rápido – esto podría enseñarle que su miedo estaba justificado o que no es suficientemente competente como para manejarse en esa situación. 

DA EL EJEMPLO 

La vida es dura, sobre todo en tiempos como los de ahora. Nos enfrentamos a pruebas y tribulaciones y somos sólo humanos, pero la forma en que manejamos la incertidumbre, el cambio y la dificultad sirve como modelo para nuestros hijos, un modelo de cuáles son nuestros valores y nuestra manera de enfrentar los momentos difíciles como familia.

Cuando demostramos flexibilidad ante situaciones inciertas, inesperadas o no deseadas, les enseñamos a nuestros hijos que existen múltiples formas de resolver un problema. Cuando nos acercamos a situaciones que nos asustan, a pesar de la incomodidad, modelamos la fortaleza y ​​la voluntad necesarias para experimentar emociones negativas y superarlas. Las emociones negativas se consideran tolerables, temporales y parte de la vida. Ya no son aspectos de la existencia humana que deben evitarse a toda costa – dirigimos este barco a través de aguas inciertas y llegaremos a la otra orilla, juntos como familia.

Podemos ayudar a nuestros niños a sobrellevar la presente adversidad del COVID-19. Si nos concentramos en la epidemia como una amenaza traumática, se convertirá en un problema duradero. Pero, si estimulamos a los niños a ver la adversidad como un desafío, ellos se volverán más flexibles y capaces de lidiar con ella, seguir adelante, aprender y crecer.

Algunos consejos de Resiliencia para madres y padres:

1. Enfoca tu atención en lo bueno: en los peores momentos, es más importante que nunca que nuestra salud psicológica se sintonice con lo que aún es bueno en su mundo. Los psicólogos llaman a esto «hallazgo de beneficios» y es una habilidad de resiliencia clave. 

2. Busca a las personas y cosas que te hacen feliz: identifica diez emociones positivas diferentes entre amor, alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, diversión, inspiración y asombro. Asócialas con personas o cosas que te ayudan a revivirlas y verás cómo alimentas tus días de emociones positivas. Mejor si lo acompañas con una buena charla con esas personas.

3. Concéntrate en lo que importa y lo que puedes controlar. Concentra toda su atención y recursos (psicológicos, sociales, físicos, emocionales) en las cosas que importan y en las que realmente puedes influir. Es verdad, es fácil de escribir, difícil de hacer. Pero preocuparse por cosas que no puedes cambiar sólo te molestará y frustrará aún más.

4. Dale a tu cerebro unas vacaciones de Coronavirus. Evita que tu mente pase demasiado ocupada en el mismo tema y dale un descanso. Participa de actividades que te distraigan: un crucigrama, una nueva película, cocinar una nueva receta, baila, escucha música, lee, juega a disfrazarse con los niños, dibuja o medita. Esta es la mejor manera de apagar nuestras mentes rumiantes, que de otra manera pueden verse superadas por las preocupaciones.

Por Equipo Espacio Mutuo

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