El “Presentismo” ahora es online. Pero estar siempre conectados al trabajo no genera más compromiso ni más productividad.

por | Mar 22, 2021 | Nuevas Miradas

Tiempo atrás -mucho antes de la pandemia- solía existir un chiste popular sobre dejar la chaqueta colgada en la silla de la oficina para engañar al jefe, haciéndole creer que seguías “presente” en el edificio trabajando. Ya sea que lo encuentres gracioso o no, lo cierto es que algo de verdad tenía el chiste – y la obsesión por el “presentismo” es un tema serio, incluso el día de hoy.  

Cuando el coronavirus aún no hacía su gran aparición y todo el mundo trabajaba desde la oficina, muchas personas sentían la necesidad de “ser visibles” – una agotadora presión por concurrir al lugar de trabajo para aparecer presentes incluso estando enfermos y menos productivos. ¿Te hace sentido? No, ¿verdad?

Pues dejando los chistes de lado, una cultura tan focalizada en el “presentismo” (la práctica de estar siempre presentes en el trabajo) no sólo perjudica los negocios, sino también el sentido de un buen liderazgo y el bienestar de la fuerza laboral. 

¿SIEMPRE PRESENTE? SIEMPRE EN LÍNEA?

Si crees que el reemplazo del trabajo presencial por el trabajo remoto soluciona el problema, lamentamos decepcionarte: las empresas ahora corren el riesgo de pasar del “presentismo” físico a su nuevo formato online

En esta nueva versión, la necesidad de mostrarse siempre disponibles surge a partir de la inseguridad laboral, la mala gestión de los líderes y un calendario de reuniones virtuales infinitas. Muchas personas sienten una presión constante por trabajar a pesar de estar enfermos, añadiendo más horas a su jornada y respondiendo correos y mensajes a cualquier hora del día. 

UNA AMENAZA INVISIBLE

Según Stephen Bevan, jefe de desarrollo de Recursos humanos del Instituto de Estudios Laborales del Reino Unido, el problema se hace invisible – especialmente durante el teletrabajo. “Todavía existe un estigma en torno a la salud mental en el trabajo y esto impulsa el ‘presentismo’”, dice Bevan. “Hay muchas personas en puestos de alto nivel que perciben las ausencias por enfermedad como para débiles y que deberían estar trabajando en las buenas y en las malas”.

Una encuesta de IES confirma que esta manía no ha cambiado mucho a pesar de la transformación al trabajo remoto: el 15% de los encuestados trabaja 10 horas o más, por encima de las horas contratadas y el 32% ha trabajado desde casa a pesar de estar enfermo.

Los límites entre el trabajo y el hogar son porosos y los gerentes están luchando para administrar equipos virtuales. Estamos acumulando problemas de salud mental porque algunos de ellos no cuentan con el liderazgo o las habilidades sociales suficientes para administrar a las personas de forma remota”, agrega el experto.

LOS LÍDERES QUE SOBREVIVAN

Los muros que separaban la vida personal del trabajo han ido cayendo uno a uno debido a la pandemia, y la obsesión por estar siempre presente es más potente hoy que nunca. “Necesitamos ajustar ese equilibrio y continuar explorando programas y políticas laborales para asegurar que nuestros equipos sean productivos pero no se agoten”, explica el consultor Sherif Mityas

“Si todavía eres un jefe que necesita contar cabezas todas las mañanas y ver a tu gente trabajando, definitivamente no eres un líder. Un resultado positivo de la pandemia es que sólo aquellos líderes verdaderamente progresistas seguirán de pie cuando esto termine”, concluye. 

Y es que el debate en torno al “presentismo” siempre se ha centrado en la necesidad de que los gerentes confíen en que las trabajadoras y trabajadores serán productivos – incluso aunque no puedan verlos. Una encuesta de YouGov realizada en enero para LinkedIn descubrió que el 41% de los altos cargos admitieron que el COVID-19 les había demostrado que podían confiar en que la fuerza laboral trabajaría de manera productiva en casa, y el 44% sintió que la pandemia había terminado con el “presentismo”.

¿EL FIN DE LAS HORAS EXTRA?

Tom Pepper, jefe de soluciones de marketing en LinkedIn, lo ilustra de manera simple y concreta: “No está bien que los empleados crean que tener un punto verde al lado de tu nombre en Teams es el nuevo equivalente de quedarse hasta tarde en la oficina”. 

De la misma manera, Justin Pahl, director ejecutivo de la agencia VMLY&R en Londres, Inglaterra, dice que la cultura de largas horas preparándose para presentaciones y mantener a la gente en línea hasta la madrugada con el pretexto de “hacer bien la pega”, debe cambiar.

“Hay desafíos que abordar, ya sea sentirse presionado para trabajar más horas en casa o sentirse exhausto”, explica. “Es importante que las empresas cambien el enfoque de estar físicamente presentes a estar emocionalmente presentes, para apoyarse mutuamente. Esto significa estar disponible manteniendo abiertas las puertas virtuales – ya no se trata de marcar la entrada y salida y mostrar tu cara, sino más bien de un espacio donde los equipos pueden colaborar”. 

PERMISO PARA NO ESTAR 

En la agencia de publicidad Blue State en Nueva York, Estados Unidos, la directora de creatividad y producto, Marie Danzig, dice que los gerentes deben dar permiso a las personas para no estar presentes.

“Durante la pandemia, las vacaciones de muchas personas se han transformado en ‘vacaciones online’, y he visto gente en línea, respondiendo correos e incluso asistiendo a videollamadas”, cuenta. “Todo mientras deberían estar buscando un descanso y relajación absoluta, cruciales para el correcto balance entre vida y trabajo”. 

Y es que uno de los problemas que ha traído la tecnología es la cultura de trabajo siempre activa. Sarah Moloney, directora general del Reino Unido de estrategia en KWT Global, estuvo de acuerdo con que la industria debe evitar empeorar las cosas. Con oficinas en California, Nueva York y Londres, han implementado una serie de políticas para evitar el “presentismo” online: horarios sin llamadas, viernes sin videoconferencias y la garantía de que las personas reciban aire fresco todos los días.

“Nos enfrentamos a nuevas presiones, como estar sentados frente a nuestras pantallas durante más tiempo y asistir a más videollamadas. Por supuesto que esto afecta nuestra vida hogareña”, dice Moloney. 

Si esta es esta una evolución virtual del fenómeno de la ‘chaqueta en el respaldo de la silla’ donde las personas enfatizan demasiado su presencia física y se quedan hasta tarde para mostrar su compromiso, es mometo de que las empresas comiencen a demostrar su capacidad de confiar en las personas y permitir mayores grados de autonomía y flexibilidad para todos. Sólo así podremos conciliar el bienestar y la productividad laboral.

Por Equipo Espacio Mutuo

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