3 consejos para reunir el coraje necesario para tener el control de tu vida

por | Ene 3, 2022 | Nuevas Miradas

LaRae Quy fue agente encubierta y de contrainteligencia del FBI durante 24 años. Durante su carrera, por ejemplo, expuso a espías extranjeros y los reclutó para trabajar para el gobierno de los Estados Unidos. Gracias a esas experiencias, desarrolló la fortaleza mental para sobrevivir en entornos de riesgo, incertidumbre y engaño.

Sin embargo, cuando recién llegó para integrarse a su escuadrón, las cosas no fueron tan sencillas. Era la única mujer del grupo, y la más joven por lejos. Todos eran amables, pero su carga de trabajo estaba repleta de casos sin salida, aquellos que los agentes más experimentados y mayores no querían para no perder el tiempo. 

Su escritorio era el que más se alejaba del supervisor, en el área donde todos los nuevos agentes eran asignados. Los agentes más cercanos al trono del liderazgo, por supuesto, eran los más experimentados y mayores. 

El supervisor solía detenerse a conversar precisamente con esos agentes, y muchas veces desayunaban juntos. Cuando surgía un buen caso, ¿a quién crees que se lo asignaban? Pues a uno de sus amigos – aquellos agentes más experimentados y mayores. 

TIEMPO DE FLORECER

Al mismo tiempo, se estaba lanzando una operación encubierta contra uno de los objetivos de una investigación. “Buscaban a un agente encubierto (o UCA, por sus siglas en inglés) y pensé que mi corta edad sería una ventaja en esta situación”, explica Quy. “Tenía miedo de sugerir que yo debería asumir el papel de la UCA porque no quería dar la impresión de ser demasiado agresiva o demasiado confiada”. Tuvo miedo, así que mantuvo la boca cerrada. El UCA que fue seleccionado no logró congraciarse con el objetivo de la investigación y el operativo se cerró.

“Como dice la gran cita de Anais Nin, ‘llegó el día en que el riesgo de permanecer apretado en un brote fue más doloroso que el riesgo de florecer’. Y así me sentí”, relata la exagente. En lugar de esperar hasta que uno de sus superiores tuviera otra idea para una operación encubierta, un día encontró su valentía: aburrida de su tiempo en los márgenes, decidió adelantarse y propuso una idea de operación encubierta original –una que requeriría un agente más joven para adaptarse a la población a la que se dirigían. “No iba a dejar que el miedo me detuviera. Creí que tenía la capacidad de marcar la diferencia en este caso. Eso me dio valor”, explica Quy. 

Cuando se la entregó a su supervisor, sólo se encogió de hombros. Su presupuesto era demasiado grande y el respaldo necesario para proteger su identidad requería que la sede central del FBI diera su aprobación. ¿La sorpresa? A la sede le encantó. No sólo lo financiaron, sino que además le permitieron ser la agente encubierta que lideraría el objetivo. 

TEMOR A LO DESCONOCIDO

El miedo a lo desconocido no es nada nuevo. Nuestro cuerpo cambia fisiológicamente y experimentamos un aumento de la frecuencia cardíaca que nos prepara para luchar o huir. No todo lo nuevo o diferente es una amenaza para nosotros, pero nuestras mentes no han evolucionado para diferenciar completamente entre un miedo que amenaza la vida y un simple golpe potencial a nuestro ego.

Eso significa que cualquier cosa nueva en nuestro entorno producirá una cierta cantidad de miedo. Es común tener total confianza en nosotros mismos en un área de nuestra vida… derretirnos como un terrón de azúcar en otras. Todos tenemos ese espacio vacío que guarda miedo a lo desconocido.

El coraje y el miedo son a menudo caras diferentes de la misma moneda. Por eso, para tener valor, debemos reconocer nuestro miedo. Sólo necesitamos la fortaleza mental para afrontar esas cosas que nos asustan.

DESCUBRE DE DÓNDE VIENE TU MIEDO

¿Cómo sentir miedo y actuar de todos modos? Al contrario de lo que proclaman los libros de autoayuda, no existe una forma mágica para reunir valentía. “Si bien las teorías son buenas, la evidencia es mejor”, proclama Quay. “Tu cerebro no es estúpido. Sabe que fingir que lo negativo no existe no lo hará desaparecer. Décadas de investigación en psicología muestran que ignorar lo negativo y enfocarse solo en lo positivo en realidad te pone más ansioso”. 

Lo que necesitas en realidad es examinar todas tus emociones. Cuando iluminas tu miedo, a menudo nos damos cuenta de que la decisión o el proyecto que tenemos ante nosotros no es tan aterrador como imaginamos. 

Una de las mejores cosas que se puede hacer es trazar una línea en el medio de una hoja de papel y empezar a escribir: por un lado, escribe todas las ventajas de seguir adelante con su decisión o proyecto. Por otro lado, anota todas las desventajas de seguir adelante. Anticipa todas las reacciones, tanto positivas como negativas. Esto te dará la oportunidad de elegir cómo reaccionar. Así, las objeciones o las preguntas no te pillarán desprevenido.

Al arrojar luz sobre un miedo o ansiedad, también te das permiso para aprender más de ellos. El miedo es una emoción fuerte que debe explorarse. Estúdialo y familiarízate con él, pero sin estar en deuda con él. ¿Cuáles son sus orígenes? ¿En qué circunstancias sientes esta emoción? ¿Qué es lo que te asusta? Disecciona tu miedo y conócelo. Puede ser incómodo e incluso doloroso, pero cuanto más sepas sobre el miedo, mejor podrás encontrar el coraje para superarlo.

CONSEJOS REALES DE UNA EX AGENTE DEL FBI

  • Identifica la llamada o el desafío que tienes frente a ti.

 ¿Conducirá a la mejor versión de ti mismo? A veces se necesita tiempo para aceptar la llamada y lo que significa para ti. A menudo, rechazar la llamada es negar tu destino.

  • Identifica cuándo se necesita valentía emocional.

 Se necesita empatía para comprender lo que otros pueden temer también. Piensa en una conversación difícil que quieras tener con alguien pero que no te hayas atrevido hasta ahora. ¿Por qué no? ¿Hay algo que no quieras sentir? ¿Quizás un conflicto? ¿La actitud defensiva de la otra persona? ¿Su ira? ¿Tu ira? Ejecuta esas conversaciones en su propia mente e intenta empatizar con la reacción de la otra persona.

  • Reclama poder sobre tu propia vida.

 No hay razón para tener coraje si realmente no crees que tienes poder sobre la forma en que vives tu vida. El coraje es la creencia de que puedes controlar el resultado de tu situación y que estás resuelto a hacer que suceda. 

Recuerda que existe una dicotomía de control. Algunas cosas no están bajo tu control: tu altura, el color de tus ojos, el clima, el mercado de valores, el tráfico, etc. Si bien no depende de ti qué tan alto seas, depende de ti tener el poder.

¿Crees que tienes la capacidad de marcar la diferencia en tu mundo? ¿Crees en ti mismo? Si no, nunca tendrás el valor de seguir adelante. Es posible que no estés construyendo los cimientos de un edificio enorme, pero puedes estar construyendo una piedra para ayudar a otros a lo largo del camino.

Por Equipo Espacio Mutuo

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