¿Sientes que necesitas más tiempo? Descubre cómo usarlo a favor de tu bienestar

por | Ene 16, 2021 | Espacios de Reflexión

“El tiempo es oro”, dicen por ahí –un dicho popular que quizás hayas oído antes. ¿Pero te has detenido a pensar qué es lo que implica? Para la investigadora Ashley Whillans, de la Escuela de Negocios de Harvard, la frase sugiere que el ocio representa una pérdida de tiempo y que conlleva una vida menos exitosa… y eso está mal.  

En su nuevo libro, “Time Smart”, sostiene que priorizar ganar más dinero por sobre valorar nuestro tiempo tiene graves consecuencias que muchos de nosotros subestimamos. Al comprender mejor las ciencias sociales, dice, podemos comenzar a tomar decisiones más inteligentes en nuestro tiempo que nos ayudarán a llevar vidas más felices.

TIEMPO INTELIGENTE

Ser «inteligentes con el tiempo» significa no excedernos en los horarios, evitar las cosas que nos quitan tiempo pero que además brindan poca felicidad o significado, y tomar decisiones cotidianas (además de las decisiones más importantes, esas que cambian el curso de la vida) teniendo en cuenta los costos del tiempo perdido, desde cómo interactuamos. con nuestros dispositivos a qué trabajos elegimos. “Todas estas decisiones tienen el poder de dar forma a la felicidad que obtenemos de cada momento díario, y del resto de nuestra vida”, argumenta Whillans.

Investigaciones como la suya han descubierto que las personas que valoran su tiempo, y lo tratan en serio, son más felices, están más satisfechas con su trabajo y tienen mejores conexiones sociales y relaciones íntimas. Quizás es por eso que tienen la energía y el tiempo para ser “prosociales” – para hacer cosas como notar el sufrimiento de los demás y tomarse el tiempo para ayudar, o reciclar y hacer abono en beneficio del planeta. “Al concentrarse en el tiempo, puedes contribuir a la felicidad de la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, su comunidad e incluso del planeta entero”, escribe la autora.

EVITA CAER EN LAS TRAMPAS DEL TIEMPO

Muchos de nosotros todavía somos presa de lo que Whillans llama «trampas del tiempo» – formas de pensar y comportarnos que nos impiden tener más tiempo. Dar prioridad al dinero sobre el tiempo es uno de las principales, donde creemos erróneamente que el dinero compra tiempo y felicidad, y gastamos todo nuestro tiempo libre tratando de ser productivos

Otras trampas incluyen cosas como:

1. Subestimar el tiempo: no entender lo esencial que es el tiempo para nuestra felicidad y no estar dispuesto a invertir para ahorrarlo.

2. Ocupación como estado: mantenerse ocupado para parecer importante y cosechar las recompensas sociales.

3. Tecnología: no darnos cuenta de cuánto tiempo y atención nos quita cada vez que respondemos un mensaje de texto o revisamos las historias de Instagram. El desplazamiento incesante por las redes sociales puede parecer inocuo, pero en realidad tiende a generar más infelicidad.

4. Aversión a la ociosidad: sentirse incómodo con el aburrimiento o no poder encontrar alegría en el presente.

5. El efecto “Sí… ¡Maldita sea!”: hacer compromisos para el futuro porque anticipas erróneamente que tendrás más tiempo libre más adelante.

Por supuesto, comprender estas trampas no significa que siempre tomaremos decisiones con tiempo. El objetivo de Whillans no es ofrecer una propuesta de todo o nada, sino aumentar la conciencia y empujarnos hacia la valoración del tiempo un poco más.

TRUCOS PARA “VIAJAR” POR EL TIEMPO

La autora también recomienda algunos trucos simples para encontrar más tiempo en nuestras vidas. No literalmente, por supuesto, ya que todos tenemos la misma cantidad de tiempo, sino que para sentir que tenemos más tiempo. Por ejemplo, sugiere cosas como apagar el teléfono celular por un día para evitar distraerse del momento presente durante actividades divertidas; dedicar más tiempo a saborear cosas, incluida nuestra comida (y no apresurarnos mientras comemos); y participar en experiencias asombrosas, que ayudan a expandir nuestro sentido del tiempo.

También sugiere considerar con más cuidado las grandes decisiones de la vida -como aceptar un nuevo trabajo o mudarse a una nueva ciudad- y pensar menos en aumentos salariales o en “obtener más por tu dinero”: mejor, considera cómo estas decisiones pueden hacer que pierdas tiempo. 

Con ese cálculo, una casa más grande, pero con una hora de viaje diario al trabajo puede parecer menos atractiva que mantener tu departamento actual, desde el cual puedes caminar al trabajo. También podría cambiar tu opinión acerca de un cambio de carrera, la cual viene con un salario más alto – pero más horas en tu jornada.

Para ayudar a los lectores a comprender mejor sus decisiones a lo largo del tiempo, Whillans proporciona en su libro hojas de trabajo para reflexionar sobre los valores personales, monitorear el comportamiento y calcular la relación costo-beneficio de liberar tiempo. Calcular el tiempo real perdido en los desplazamientos (un detractor casi universal del bienestar), por ejemplo, podría alentar a las personas a considerar pedirle a su jefe un día de la semana para trabajar desde casa, caminar o andar en bicicleta al trabajo, o escuchar un audiolibro mientras están atrapados en el tráfico. 

LA DESIGUALDAD DEL TIEMPO: ¿SIRVE PARA TODOS?

Whillans también aconseja a las personas que consideren la posibilidad de delegar tareas o responsabilidades que no les brindan felicidad, una especie de enfoque a lo «Marie Kondo». Eso, sin embargo, hace notar una de las debilidades del libro – una que la misma autora describe en un capítulo: aunque sus consejos sirven para cualquier persona que desee valorar más su tiempo que el dinero en las decisiones que toma, pareciera que gran parte de sus trucos prácticos tienen una limitada utilidad para las personas que enfrentan dificultades financieras. Si, por ejemplo, debes elegir entre gastar tus ingresos en alimentos o medicamentos, lo más probable es que no podrás contratar un servicio de aseo a domicilio. 

Pero ese punto también es relevante en la discusión, y es que parte del problema son las injusticias sistémicas que contribuyen a la pobreza de tiempo. Muchos lugares de trabajo tienen políticas que necesitan ajustes, explica la autora –tal vez tener menos y más cortas reuniones de personal, exigir menos papeleo que la gente tiene que hacer además de su carga laboral normal o incentivar a las personas a tomar las vacaciones que les corresponden. 

Las instituciones gubernamentales también podrían brindar apoyo social que permita a las personas pasar más tiempo con la familia o hacer que la burocracia requiera menos tiempo –por ejemplo, al automatizar la inscripción a ciertos trámites al cumplir la mayoría de edad o al simplificar las solicitudes a ayudas estatales.

Tanto para Whillens como para los demás investigadores de su área, son necesarias políticas gubernamentales y corporativas que prioricen el bienestar por sobre las ganancias o el PIB. “Necesitamos reconocer los costos reales de esta obsesión cultural con el crecimiento financiero – el aumento de los costos de la atención médica, la incapacidad de jubilarse que, a su vez, crea una falta de vías de crecimiento laboral, y una escasez en la participación social”, sentencia la experta. 

Aun así, reconociendo los límites de cambiar la mentalidad del mundo entero, su libro se centra en las personas. La autora espera que con sólo convencer a unos pocos -a ti, por ejemplo- de que valoremos más el tiempo, la idea logrará difundirse. 

“Empieza por ser inteligente con el tiempo, reconociendo el profundo efecto que esta transformación tiene en ti y luego exigiendo que los demás respeten y adapten su enfoque a tu tiempo”. 

Entonces, ¿qué esperas? No hay tiempo que perder.

Por Equipo Espacio Mutuo

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