Ni horóscopos ni asesores: 7 formas de enfrentar la incertidumbre

por | Oct 26, 2020 | Espacios de Reflexión

Resulta que los seres humanos desean información acerca del futuro de la misma forma que desean comida, sexo y otras recompensas primordiales. Si sientes que tú y la incertidumbre no se llevan bien, échale la culpa a la Evolución: nuestros cerebros perciben la ambigüedad como una amenaza, e intentan protegernos a través de una búsqueda implacable de certeza y datos concretos. 

Existen industrias completas dedicadas a satisfacer esta necesidad humana de seguridad en el futuro, desde aplicaciones móviles del horóscopo y prestigiosas compañías expertas en planificación estratégica hasta religiones fundamentalistas y teorías conspirativas. 

Sin embargo, a veces -o siempre- resulta más efectivo no intentar crear certezas. Por más que nuestros cerebros se resistan, realmente es imposible tener la seguridad de lo que deparará el futuro (especialmente en mitad de una pandemia…) y se vuelve imperativo aprender a vivir en la ambigüedad. Si la incertidumbre es la única certeza, ¿no sería mejor aprender a vivir con la inseguridad

1. NO TE RESISTAS 

No hay duda alguna – estamos atravesando momentos difíciles, pero resistir esa realidad no hará que nos sintamos mejor. Por el contrario, resistirse sólo prolongará nuestro dolor y sufrimiento al amplificar las complicadas emociones que estamos experimentando. 

Aquí está la alternativa: ¡No lo hagas! Practica la aceptación -tanto con las circunstancias externas que te rodean como contigo mismo- y verás por qué los expertos la han denominado “el contradictorio secreto de la felicidad”

Debido a que la aceptación nos permite ver la realidad de la situación en el momento presente, nos libera para seguir adelante, en lugar de dejarnos paralizados e ineficaces por la incertidumbre, el miedo o la discusión. Para practicar la aceptación, dejamos ir nuestra resistencia a una situación problemática, así como también dejamos ir las emociones negativas que nos producía la situación.

La aceptación no es lo mismo que la resignación. Aceptar una determinada situación no significa que nunca mejorará, sino que, en este preciso momento, aceptamos que está ocurriendo. Podemos trabajar para construir un matrimonio más feliz, al mismo tiempo que asumimos que, ahora mismo, la relación es complicada. Quizás mejore, quizás no – después de todo, practicar la aceptación frente a la adversidad es difícil, pero es la forma más efectiva de avanzar

2. INVIERTE EN TI MISMO

El mejor recurso que posees para realizar una contribución significativa al mundo eres tú mismo. Cuando descuidamos nuestro cuerpo, mente y espíritu, estamos destruyendo nuestra mejor herramienta para liderar la vida que queremos

A los humanos no nos va bien cuando aplazamos nuestro propio “mantenimiento”. Necesitamos nutrir las relaciones que nos brindan conexión y significado, dormir lo suficiente y descansar cuando estemos cansados, pasar tiempo divirtiéndonos y jugando porque sí, por el simple placer que nos entrega hacerlo. 

3. ENCUENTRA CÓMO PREMIARTE (SANAMENTE)

Una de las formas más importantes en las que podemos invertir en nosotros mismos es consolarnos (algo así como “hacernos cariño”) de manera saludable.

Si queremos ser flexibles, debemos sentirnos seguros y protegidos. Cuando nos sentimos inseguros, nuestro cerebro intenta rescatarnos activando nuestros sistemas de dopamina. Este subidón de dopamina nos anima a buscar recompensas, haciendo que las tentaciones sean “más tentadoras”. ¿Una copa de vino extra? ¿Toda la bandeja de brownies? ¿Una compra online más que añadir al carrito? 

Pero en lugar de recurrir a las redes sociales, la comida chatarra o al alcohol para calmar nuestros nervios, lo hacemos mejor cuando nos reconfortamos de manera saludable. Haz tu propia lista de formas saludables de consolarte. ¿Puedes ponerte la mascarilla e ir de excursión con un vecino? ¿Programar una llamada con un amigo? ¿Reflexionar sobre aquello por lo que estás agradecido? ¿Te permites tomar una pequeña siesta? Quizás podrías buscar un abrazo o mirar un video divertido en YouTube. Esas cosas pueden parecer pequeñas, pero nos permiten ser las personas que queremos ser.

4. NO CREAS TODO LO QUE PIENSAS

A veces, considerar el peor escenario posible puede ser útil para sopesar los riesgos y prevenir desastres. Pero cuando realmente creemos esos estresantes pensamientos, reaccionamos emocionalmente como si el peor de los casos ya estuviera ocurriendo en la vida real, no sólo en nuestra cabeza. Lamentamos cosas que en realidad no hemos perdido y respondemos a eventos que no están sucediendo. Esto nos hace sentir amenazados, asustados e inseguros cuando simplemente estamos solos con nuestra propia imaginación. 

Nuestro sesgo de negatividad también puede llevarnos al fracaso. Las expectativas pueden convertirse en una profecía autocumplida: cuando esperamos lo peor, a menudo nos sentimos demasiado asustados o cerrados como para aprovechar las oportunidades o responder a los desafíos con creatividad y determinación.

En lugar de aceptar cada pensamiento estresante, podemos imaginarnos activamente el mejor escenario posible. Podemos encontrar el lado bueno de las cosas, y así reemplazar las cavilaciones pesimistas. Esto contrarresta nuestra tendencia natural a sobrestimar los riesgos y las consecuencias negativas.

5. PRESTA ATENCIÓN ACTIVAMENTE

Lo opuesto a la incertidumbre no es la certeza: es presencia. Cada vez que te estés lavando las manos, por ejemplo, podrías preguntarte: ¿Cómo estás ahora mismo?

Observa qué emociones estás sintiendo y en qué parte de tu cuerpo las sientes. Ten curiosidad y aceptación sobre tu experiencia. Incluso cuando parece que todo está fuera de control, aún podemos controlar a qué le prestamos atención: podemos desactivar las notificaciones del celular para evitar que las noticias o las redes sociales se apropien de nuestra conciencia, y podemos abandonar nuestras fantasías negativas con sólo prestar atención a lo que realmente está sucediendo en nuestro mundo interior, ahora mismo, aquí en el presente.

Atender lo que está sucediendo dentro de nosotros en un momento dado evita que una mala realidad externa determine nuestra verdad interna. Nos permite cultivar la calma, la mentalidad abierta y la no reactividad.

6. DEJA DE BUSCAR A ALGUIEN QUE TE RESCATE

Cuando actuamos como si fuéramos impotentes, quedamos atrapados en narrativas que nos dejan sintiéndonos enojados, indefensos y atrapados. Y así, comenzamos a esperar que otras personas nos salven de nuestra miseria.

Aunque puede sentirse bien cuando otros nos adoran, la mayoría de los rescatistas no ayudan realmente. Nuestros amigos pueden querer salvarnos, porque ayudar a los demás hace que las personas se sientan bien, y sus intenciones pueden ser nobles. Pero los rescatadores tienden a ser mejores facilitadores que salvadores. Si nos quedamos estancados, ellos pueden mantener su papel de héroe o pueden distraerse de sus propios problemas.

Los rescatistas tienden a darnos permiso para evitar asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas. Sólo los amigos emocionalmente responsables -o los terapeutas- son quienes nos ven como capaces de resolver nuestros propios problemas, y hacen preguntas que nos ayudan a centrarnos en lo que queremos en lugar de en lo que no queremos.

7. BUSCA TU PROPÓSITO

La palabra “significado”, tal y como se aplica a nuestras vidas, se define como «una evaluación intelectual y emocional del grado en que sentimos que nuestras vidas tienen propósito, valor e impacto». Los seres humanos nos motivamos acorde a nuestra importancia para otras personas – trabajaremos más duro, durante más tiempo, de mejor manera y nos sentiremos más felices en nuestro trabajo si sabemos que alguien se está beneficiando de nuestros esfuerzos. Es decir, nos sentimos bien cuando dejamos de pensar tanto en nosotros mismos y apoyamos a los demás.

Cuando vemos algo que necesita mejorar, nuestro siguiente paso es reconocer lo que personalmente podemos hacer para aportar a la solución. ¿Qué habilidades y talentos (o incluso sólo intereses) podemos aportar al tema? ¿Qué es lo que realmente nos importa y cómo podemos servir?

El significado y el propósito son fuentes de esperanza. Cuando el mundo se siente aterrador o incierto, saber qué significado tenemos para los demás y cuál es nuestro propósito puede aterrizarnos mejor que cualquier otra cosa.

Por lo tanto, no esperes a que termine esta prueba tan difícil. No te resignes a la angustiosa espera de una vacuna u otra cura mágica que solucione todo y retroceda el tiempo. Pregúntate a ti mismo: ¿Qué es lo que siempre has deseado hacer? ¿Qué resultado esperas? ¿Cómo puedes hacer una vida real durante este tiempo? 

Perfecto. Ahora anda a vivir esa vida

Por Equipo Espacio Mutuo

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