La curiosidad no mató al gato, lo hizo más feliz

por | Mar 13, 2020 | Espacios de Reflexión

Basta de mitos y desinformación, el mundo tiene que saberlo. La gente necesita saber la verdad: la curiosidad nunca mató al gato – más bien todo lo contrario. 

Los investigadores llevan años estudiando la correlación entre la curiosidad y diversas medidas de salud mental y vigor. El 2018, la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews encontró evidencia de que mantener la curiosidad durante la vejez sirve como defensor ante el declive cognitivo y físico. Aquellos adultos mayores que obtuvieron altos puntajes de curiosidad rindieron mejor en las pruebas de memoria y funcionamiento cognitivo en general. 

Y los beneficios no se terminan ahí, la juventud curiosa también es recompensada. Varios estudios han descubierto que altos niveles de curiosidad, tanto en jóvenes como en adultos, correlaciona con una buena salud mental y una vida satisfactoria. Por si fuera poco, la gente curiosa pareciera también estar más protegida frente a la depresión. 

LA MEDICIÓN DE LA CURIOSIDAD

Todd Kashdan, profesor de psicología en la Universidad George Mason, EE.UU, y autor del libro “Curious?”, opina que la curiosidad es mucho más de lo que indica su definición de diccionario. “En los libros, ‘curiosidad’ es simplemente el deseo de buscar nuevos conocimientos o experiencias”, señala, pero agrega que, si bien es un punto de partida, la curiosidad también implica la voluntad de enfrentarse a conceptos y desafíos complejos y desconocidos. 

Kashdan ha desarrollado dos modelos científicos para medir la curiosidad, ambos muy populares en la comunidad. El más reciente divide la curiosidad en 5 categorías o “dimensiones” distintas:

1. La primera etapa se denomina “exploración alegre”, y consiste básicamente en la definición de diccionario de la curiosidad.

2.3. La segunda y tercera etapa se relacionan con el compromiso que demuestra una persona al momento de enfrentarse con la incertidumbre de la novedad. Kashdan explica que es normal sentir ansiedad o estrés al encontrarse en territorio desconocido (sea un nuevo taller deportivo o una cita amistosa con alguien que acabas de conocer), y que si bien la mayoría considera estas emociones como negativas, “las personas curiosas presentan suficiente coraje y resiliencia como para no desanimarse”. 

4. La cuarta dimensión se basa en la búsqueda de adrenalina y emoción. Se refiere a la voluntad de las personas de tomar riesgos, financieros o personales, con el objetivo de probar nuevas experiencias. Esta persecución por lo emocionante puede manifestarse, por ejemplo, en la práctica de un deporte extremo, el consumo de drogas psicodélicas o un emprendimiento de negocios. 

5. La quinta y última dimensión se llama “curiosidad social”, y se refiere al interés que siente la persona por las opiniones y los puntos de vista de los demás. 

Lo curioso (valga la redundancia) es que las personas que obtienen un nivel alto en estas medidas de curiosidad, ya sea en todas o solo en algunas, trascienden las preguntas sobre felicidad o satisfacción. “Cuando te entregas a la exploración de cosas nuevas e interesantes, no te detienes a preguntarte si eres feliz o depresivo”, sostiene Kashdan

Dicho eso, sí hay estudios que señalan una relación bidireccional entre la curiosidad y la felicidadpareciera ser que una motiva a la otra. Un experimento del 2019 encontró que aquellos días en que las personas experimentaron más emociones positivas, entre ellas la felicidad, demostraron más interés y curiosidad que aquellos días en los que no se sintieron tan alegres. 

MANTENERSE CURIOSO (CUANDO LA BIOLOGÍA ESTÁ EN TU CONTRA)

¿El problema? Quizás ya lo adivinaste, porque lo has vivido en carne propia: la curiosidad se va apagando con la edad. Varios estudios han descubierto que la disposición a probar nuevas experiencias y sensaciones disminuye consistentemente con la edad, al mismo tiempo en que nuestra apatía aumenta

¿Cómo impulsar nuestra curiosidad? 

  • Haciendo deporte: el ejercicio parece promover la curiosidad, acorde a la investigación Lydon-Staley, probablemente al mejorar el estado de ánimo. 
  • Manteniendo relaciones personales cercanas: tener un círculo de confianza con lazos establecidos proporciona la libertad y seguridad suficiente para explorar y desinhibirse.
  • Relacionándote con gente nueva, con apertura a puntos de vista nuevos, en lugares nuevos: el rechazo a lo desconocido estanca la curiosidad. Por el contrario, la novedad, incluso si al principio asusta o incomoda, actúa como un fertilizante de la curiosidad. 

“Cuanto más interactúas con nuevas experiencias o información, más te das cuenta de lo que no sabes, lo que hace que la exploración adicional sea más atractiva”, dice Kashdan.

Por Equipo Espacio Mutuo

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