Filosofía para las emergencias: lecciones para las crisis, mejorando tu forma de pensar

por | Sep 28, 2020 | Espacios de Reflexión

A veces es difícil encontrarle un sentido al mundo. Como ahora: en mitad de una pandemia, tras un angustioso estallido social y en un panorama social vulnerable y dividido. Tenemos cámaras en nuestros bolsillos, nos bombardean con noticias las 24 horas del día y vivimos abrumados por notificaciones de redes sociales.

Los eventos recientes de nuestro país, y del mundo en general, nos han dejado impotentes y desarraigados de todo tipo de rutina. La filosofía favorita de la civilización actual, “sentirse bien a toda costa”, no nos permite procesar de manera útil ninguno de los hechos negativos que hemos experimentado este último tiempo. Es decir, todo es incierto, ya nada parece seguro. 

Pues, como diría Sócrates, el legendario filósofo griego, “ya era hora”. 

EN REALIDAD, NADIE SABE NADA 

Sócrates sabía enfrentarse a la adversidad. Fue testigo de la caída de Atenas como potencia mundial y vivió durante la plaga bubónica, muchos siglos atrás. Decidido a encontrar oportunidades positivas en esos tiempos difíciles, Sócrates se reunió para conversar con los grandes pensadores de la época, aunque descubrió que, en realidad, no eran tan inteligentes como aparentaban ser. 

“Sólo sé que nada sé”, concluyó Sócrates. Pero aquí estamos nosotros, creyendo tener todas las respuestas. Nuestra reacción inmediata a los eventos de hoy en día es anticiparnos –“cuando volvamos a la normalidad…”, decimos– pero éste es el momento perfecto para redefinir lo que consideramos normal. ¿Realmente queremos volver a como estaban las cosas? ¿O queremos algo mejor, para nosotros y nuestra comunidad? 

DESCUBRE LA VOZ DE TU FILÓSOFO INTERIOR 

No es coincidencia que los pensadores más importantes de la Historia hayan surgido producto de pandemias, desequilibrio social o problemas económicos: la “pausa” que estos tiempos nos ofrecen es una gran oportunidad para cuestionarnos qué es lo que necesitamos de nosotros mismos y de la vida. 

La adversidad mejora tu forma de pensar porque te da perspectiva y sabiduría. Te das permiso a ti mismo para dar un paso atrás, mirar hacia tu interior y explorar todas esas certezas que creías tener. 

¿Qué es verdad? ¿Debería vender mi vida en base a lo que creo que es verdad? Si eres incapaz de hacerte o responder estas preguntas, nunca sabrás si lo que crees es por ti o porque alguien más te lo enseñó. Lao Tse lo dijo de un modo simple y profundo: «Conocer a los demás es conocimiento, conocerte a ti mismo es sabiduría». Necesitamos fuerza mental para definir nuestros valores y determinar si vivimos nuestras vidas en base a esos valores – así, creamos una vida con propósito y significado.

La filosofía minimalista de Marie Kondo aplica más allá que sólo al momento de ordenar tu clóset: quita todo lo que no es esencial, tómate el tiempo para elegir lo que importa.

VE LA OPORTUNIDAD DE CADA CRISIS 

En el lenguaje chino, el símbolo de “crisis” es igual al de “cambio”. Aunque la cultura occidental prefiere interpretar el cambio como una oportunidad, la idea es la misma: las crisis son oportunidades, dado que son el punto donde nos detenemos un segundo a pensar y cambiamos de dirección. 

Nuestra frenética vida nos empuja a fijarnos grandes y audaces metas, y a trabajar sin sentido para poder comprar coches más grandes, vestirnos con ropa más cara y experimentar las vacaciones más fantásticas de todas. Aunque nada de eso es necesariamente malo, a menudo son objetivos que vienen a expensas de algo aún más importante: el deseo de nutrirnos y recargar energías.

Steve Jobs era famoso por despreciar frases como «no se puede hacer». Utiliza esa misma mentalidad y ten fe en tu propia capacidad de crear donde antes no existía nada. No te dejes caer en la rabia o en la depresión – las lágrimas y las pataletas pueden haberte funcionado antes, pero ahora debes estar a la altura de las circunstancias: úsalas para avivar tu energía, no para desgastarla aún más. 

PREPÁRATE PARA LO PEOR 

Un buen Estoico (es decir, un pensador de esa particular rama de la filosofía) anticiparía todas las adversidades posibles que pudieran sobrevenirle. El filósofo estoico Séneca animó a los romanos a “ensayar mentalmente para la adversidad: exilio, tortura, guerra, naufragio”. No suena muy divertido, es cierto. Quizás hasta parece un poco masoquista. Pero antes de descartar a los Estoicos, recuerda que, al estar preparado para todo, podrás superar cualquier obstáculo. 

Tu lista probablemente sea diferente a la de Séneca – tus preocupaciones quizás no son la tortura o un naufragio, pero sí la cesantía, las deudas, el divorcio o la mala salud. Sea lo que sea, cuando te preparas para la adversidad, disminuyes su impacto. Aterrizarás de pie porque ya tienes pensado cómo responder si algo sale mal, y así será más fácil girar y moverse con fluidez hacia el siguiente paso. 

¿Cómo ser un Estoico en la práctica? Empieza tu semana anticipando cómo los obstáculos podrían descarrilar tu plan y prioriza su probabilidad de ocurrir. Cada día, revisa esta lista y escribe sencilla solución al obstáculo. Al final de la semana, te sentirás más seguro de que puedes responder con prontitud, pase lo que pase.

CAZA LAS COSAS BUENAS 

Hay una razón por la cual el ciclo de noticias 24/7 está lleno de eventos negativos: las malas noticias atraen la atención más rápido que la buena información. Esto se debe al cerebro límbico, pequeño pero poderoso, que controla nuestras emociones. Este órgano se estimula cuando cree que necesita protegernos – si bien en la prehistoria esto era de gran ayuda frente a un tigre dientes de sable, el día de hoy está bastante desactualizado: el cerebro límbico interpreta las malas noticias como una amenaza potencial frente a nuestra seguridad, y nos mantiene extremadamente atentos. 

Los investigadores han descubierto que se necesitan 5 bits positivos de información para superar el impacto de un bit negativo. Como dice Rick Hanson, «el cerebro es como velcro para las experiencias negativas, pero teflón para las positivas».

Esta proporción de 5:1 significa que realmente tenemos que estar activamente enfocados hacia la búsqueda de las cosas buenas. Por lo tanto, si bien es una buena idea prepararnos para todo lo que podría arruinar nuestros planes, también debemos tomarnos el tiempo para apreciar los aspectos positivos de nuestra vida.

Sigue este ritual para apreciar las buenas noticias:

  • Equipara cada pensamiento negativo por 5 positivos. 
  • Saborea esos pensamientos positivos, valóralos por 20 segundos y deja que te empapen el subconsciente. 
  • Llama tus emociones negativas por su nombre. Identificar y describir adecuadamente lo que sientes, disminuye el poder y el temor que puede ejercer sobre ti. 
  • Sin embargo, limita esa descripción en un par de palabras y listo. No te quedes demasiado tiempo reflexionando acerca de tus emociones negativas. 
  • Mantente cerca de las personas que te ayudan a avanzar, en lugar de recordarte del pasado. 

Quizás no salgas al otro lado de la pandemia convertido (a) en el nuevo Sócrates o en un Estoico de tomo y lomo, pero podrás contar con las suficientes herramientas para valorar el presente, analizar tus opciones y decidir qué futuro quieres construir. Velar por tu bienestar y el de quienes te rodean nunca será una mala filosofía de vida. 

Por Equipo Espacio Mutuo

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