¡Cuidado! Puedes estar esparciendo el virus de la desinformación

por | May 10, 2021 | Espacios de Reflexión

Por más que plataformas como Facebook y Twitter se comprometan a combatir la difusión de noticias falsas y ya hayan tomado ciertos pasos para controlarlo, el problema de la desinformación no se irá a ningún lado. 

Hasta que se invente el método más eficaz para eliminar por completo todo el contenido falso de las redes sociales, la mejor defensa, por ahora, es la autodefensa

¿QUÉ ES LA DESINFORMACIÓN? 

Antes que nada, repasemos lo básico. La desinformación se refiere a la información engañosa o totalmente falsa, y puede provenir de sitios web que aparentan ser medios de comunicación serios, propaganda política o de informes “pseudo-profundos” que parecen ser significativos pero que, en realidad, no lo son. 

La desinformación no se genera por equivocación – se produce con la intención deliberada de engañar a las personas. Es viralizada intencionalmente por usuarios que saben que no es verdad, con el propósito de lograr que otras personas -que no saben que es falso- lo compartan también. 

EVITA LOS “CONTAGIOS” DE INFORMACIÓN FALSA

Como cualquier otro virus, la desinformación pareciera ser una amenaza invisible. Pero incluso aunque el enemigo no esté claro, existen cosas que puedes hacer para evitar la difusión de este contenido tan dañino. En lugar de compartir cualquier link sin pensar, detente un segundo antes de apretar el botón. Si tú te proteges de la desinformación, estarás protegiendo también a los demás. 

Aquí te presentamos 7 estrategias para que no te contagies de información falsa o inexacta… ni tú ni quienes te rodean.

EDÚCATE

La mejor vacuna contra lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama “infodemia” es comprender los trucos que utilizan los agentes de la desinformación para tratar de manipularte. 

Una estrategia para combatirlos se llama prebunking” y consiste en desmentir y descartar declaraciones falsas incluso antes de escuchar las mentiras. Y es que los estudios han demostrado que familiarizarse con los trucos del comercio de la desinformación te ayudará a estar alerta y reconocer historias falsas cuando las encuentres, haciéndote menos susceptible a caer en ellas. 

Investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, han desarrollado un juego online llamado “Malas Noticias”, el cual ha demostrado ser una gran herramienta de práctica para mejorar la identificación de falsedades de los jugadores. O, si prefieres, puedes aprender más sobre cómo funcionan las plataformas de redes sociales e Internet, para que puedas comprender mejor los métodos que usan las personas que buscan manipularte. Por supuesto, estar informado sobre la actualidad a través de fuentes oficiales y de calidad te ayudará a ser menos susceptible frente a la desinformación, especialmente en temas científicos y de salud.  

RECONOCE TUS VULNERABILIDADES

El enfoque del prebunking (informarse para identificar la desinformación apenas surge) funciona para personas de todo el espectro político, pero sólo cuando ya tienen identificados sus propias predisposiciones: resulta que quienes subestiman sus prejuicios son, en realidad, más vulnerables a ser engañadas que quienes reconocen sus propios prejuicios.  

Puede parecer irrelevante, pero los estudios han descubierto que las personas son más susceptibles a creer en información falsa que se alinee con sus puntos de vista preexistentes, pasando por alto las señales. Este fenómeno se llama “sesgo de confirmación”, ya que las personas están predispuestas a creer en información que confirme lo que ya creen desde antes.  

La lección es ser particularmente crítico con la información de grupos o personas con las que generalmente estás de acuerdo, o con quienes te encuentres alineado ya sea política, religiosa, étnica o socialmente. Recuerda siempre buscar otros puntos de vista y otras fuentes con información sobre el mismo tema.

Para esto, es especialmente importante ser honesto con nosotros mismos acerca de cuáles son nuestros prejuicios. Todo el mundo cree que son un ejemplo de objetividad y que es mucho más probable que los demás compartan información errónea, menos ellos mismos… cuando, en realidad, todos corremos el mismo peligro. 

CONSIDERA LA FUENTE

Los medios de comunicación tienen una variedad de sesgos. Al consumir noticias, no te guíes por instinto: asegúrate de chequear qué tan confiable es la fuente -o si lo es en absoluto-; verifica las historias con otros medios; y revisa las calificaciones de cada fuente para descubrir en quién y en qué puedes confiar. 

Además, la forma en que se presentan las noticias en cada medio puede afectar tu comprensión de los hechos. Ten en cuenta que algunos agentes de desinformación crean sitios falsos que aparentan ser fuentes reales y confiables de noticias, por lo que asegúrate de revisar el sitio exacto que estás visitando. ¡Valdrá la pena! La investigación ha demostrado que participar en este nivel de pensamiento sobre tu propio pensamiento mejora tu capacidad para distinguir los hechos de la ficción.

TOMA UNA PAUSA

Cuando las personas se conectan a Internet y a redes sociales, están ahí para entretenerse, conectarse o incluso distraerse – la precisión de la información no siempre ocupa un lugar destacado en la lista de prioridades. 

Pero nadie quiere ser un mentiroso, y los costos de compartir información errónea pueden ser altos para las personas, sus relaciones y la sociedad en general. Antes de que decidas compartir algo, tómate un momento para recordar el valor que le das a la verdad y a la precisión. Pregúntate: “¿Es verdad lo que estoy compartiendo?”. Ese simple cuestionamiento te alentará a mirar más allá del título de las noticias y, potencialmente, verificar los hechos antes de compartir. 

Incluso si la precisión no es un tema que realmente te llame la atención, hacer una pausa antes de compartir puede darles claridad a tus emociones. ¿Realmente quieres compartirlo? ¿Por qué? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias? Las investigaciones muestran que la mayor parte de la información errónea se comparte rápidamente y sin pensarlo mucho. Así que mejor tómate tu tiempo, no hay prisa. 

CONÉCTATE CON LO QUE SIENTES

A menudo, las personas comparten cosas debido a sus reacciones instintivas más que por las conclusiones del pensamiento crítico. En un estudio reciente, los investigadores encontraron que las personas que vieron sus redes sociales mientras se encontraban en un estado de ánimo emotivo eran significativamente más propensas a compartir información errónea que aquellas que ingresaron con un estado mental más racional.

La ira y la ansiedad, en particular, hacen que las personas sean más vulnerables a caer en la desinformación.

SI VES ALGO, DI ALGO

Enfréntate públicamente a la desinformación. Puede resultar incómodo desafiar a tus amigos en línea, especialmente si temes un conflicto. Claro, quizás a la persona que publicó una noticia falsa le moleste darse cuenta, a través de una verificación de información, que lo que compartió era mentira, pero criticar explícitamente y proporcionar evidencia contraria comprobada es una técnica efectiva para evitar la difusión de desinformación. 

Incluso las refutaciones de formato corto, como «esto no es cierto», son más efectivas que no decir nada. El humor -sin ridiculizar a la persona- también puede funcionar. Cuando la persona adecuada corrige información errónea online, puede ser tan efectivo -si no más- como cuando la misma plataforma etiqueta una publicación como cuestionable.

La gente confía en otros humanos más que en algoritmos y bots, especialmente en aquellos de nuestros propios círculos sociales. Eso es particularmente cierto si tienes experiencia en el tema o si tienes una conexión cercana con la persona que lo compartió. Además, una desacreditación pública queda como registro para los demás – incluso si el usuario original no se desanima, el resto sí lo hará. 

SI ALGUIEN SE HACE CARGO, HAZLO TÚ TAMBIÉN

Si ves que alguien más ha publicado que una historia es falsa, no digas «bueno, me ganaron, así que no necesito hacerlo». Cuando más personas intervienen en una publicación como falsa, establece que compartir información errónea está mal visto por el grupo en general.

Apoya a los que se ponen de pie. Si no lo haces y algo se comparte una y otra vez, estarás reforzando la creencia de que está bien compartir información errónea“todos los demás lo hacen y sólo unos pocos, si es que hay alguno, se oponen”. Permitir que se difunda la desinformación hace que sea más probable que aún más personas comiencen a creerlo sólo debido a la repetición, incluso aunque sepan que, en realidad, no son ciertas. 

Es cierto que no hay una solución perfecta. Cierta desinformación es más difícil de contrarrestar que otras, y algunas técnicas son más efectivas en diferentes momentos o para diferentes personas. Pero el éxito se alcanza entre todos y todas, incluso aunque el camino sea largo: si te proteges a ti mismo, estarás protegiendo a quienes te rodean en redes sociales de la confusión, el engaño y las mentiras. ¿No te parece acaso una causa noble? Entonces, verificar la información antes de compartirla no suena como un sacrificio tan grande, ¿o sí?

Por Equipo Espacio Mutuo

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