Una reactivación sostenible parte por pagarles más a los que ganan menos

por | Nov 9, 2020 | Empresas que cambian

Contenido de El Mercurio en colaboración con Espacio Mutuo

Cuando la conversación sobre la desigualdad en Chile estaba recién explotando en octubre de 2019, a raíz del estallido social que este mes cumplió un año, el ingeniero comercial Cristián Mackenna, fundador de El Definido, junto a empresarios del grupo proemprendimiento G100 y de Sistema B —iniciativas de las cuales Mackenna es parte—, decidieron tomar acciones de cara a enfrentar la disparidad en el país, a partir de una problemática en la que vieron que podían generar cambios rápidamente desde sus trincheras como líderes de negocios: la brecha salarial al interior de las compañías

“Después del 18 de octubre todos vieron que la desigualdad sí es un problema que tenemos que solucionar y nuestra propuesta fue hacerlo desde la empresa, porque se puede hacer desde muchos lados, pero también podemos aportar nuestro grano de arena que es bien grande”, explica Mackenna.

Ante las alarmantes cifras locales con las que se toparon, que revelaban que el sueldo de un gerente general supera en 30 veces el de sus operarios, los empresarios a través de un grupo de WhatsApp, dieron forma a Desafío10X, una organización que apuntaba a que las empresas se sumaran a una cruzada para reducir la diferencia entre salarios máximos y mínimos a solo 10 veces y/o fijar un monto mínimo de 22 UF bruto ($632.494). Hoy, a un año de gestación de la idea, esta ya se constituye como un proyecto formal a través de una fundación que lleva el mismo nombre y que se concretó en junio pasado con un directorio compuesto por diez actores, entre ellos Mackenna; Juan Pablo Larenas, director ejecutivo de B Lab Global; Fernanda Vicente, fundadora de Mujeres del Pacífico; Nicolás Shea, cofundador de Cumplo, y Paulina Gálmez, a quien designaron como la directora ejecutiva de la fundación

Mackenna cuenta que ya hay 1.577 empresas de todo el país, como CasaIdeas, Natura y el restaurante Baco, que han asumido el reto de reducir las brechas salariales —para el cual tienen dos años desde el momento de inscripción— y de estas 1.274 ya han entregado data concreta sobre qué acciones han tomado dentro de sus operaciones para hacer los cambios. “Cuando partimos eran como 300 empresas. El nuevo foco es lograr subir el número de firmas con datos más concretos, por ejemplo, ver a quiénes les subieron la remuneración. Esto tanto con las nuevas empresas como con las que se sumaron al principio”, dice el ingeniero.

Si bien este año han logrado sumar organizaciones al “portafolio” de la fundación —en promedio entran diez mensualmente—, Mackenna advierte que la pandemia ha dificultado incorporar un mayor número, debido a que la sobrevivencia de las compañías se volvió el principal objetivo del sector empresarial. “La pandemia cambió el foco, muchas empresas tuvieron que empezar a tener que sobrevivir, a pensar en no despedir gente, y hoy se están concentrando en cosas que son más urgentes que subir los sueldos”, dice el gestor de Desafío10X, quien agrega que este cambio de prioridades, a su vez obligó a la fundación a “estar más en silencio, el foco de traer nuevos socios se pausó”.

En este paréntesis, no obstante, Mackenna dice que aprovecharon de analizar y conocer qué empresas ya son partes del movimiento y que han entregado data, para tener una base de datos con métricas: 309 se comprometieron tanto a reducir la diferencia entre sueldos máximos y mínimos a solo 10 veces y a fijar un monto mínimo de 22 UF bruto. En tanto, 559 han elegido solo el primer desafío y otras 406 han optado solo por el segundo.

Efecto covid en la brecha

Desde un prisma más positivo, Mackenna asegura que muchas empresas que han debido reducir los salarios para su sustentabilidad, han optado por esta salida como una opción para evitar grandes despidos. “A pesar de que sí han tenido que reducir personal, quienes han disminuido sueldos han partido por aquellos que ganan más y se produce algo muy lindo, porque en el fondo las personas son parte de una empresa que, para poder seguir siendo más, reduce los sueldos. Se genera un espíritu de equipo que hace que las firmas sean más sólidas y fuertes”, dice.

Asimismo, presume que la crisis sanitaria tendrá un efecto más a largo plazo y positivo en la cruzada de la brecha salarial, ya que esto se plantea como una reorganización y una oportunidad para pensar una recuperación económica menos desigual en términos de ingresos. “Tenemos que estar preparados para que cuando venga la reactivación, esta parta con esto como piso, que todos los empleos nuevos comiencen con la base de las 22 UF, una reactivación sostenible parte por pagarles más a los que ganan menos. Chile en promedio estaba en 30 veces (la brecha), yo creo que va a bajar de eso de todas maneras. En un mundo en el que todas las empresas son 10X, se acaba la desigualdad”, sostiene el empresario. 

Bajo ese escenario, adelanta que cuando se masifique una cura contra el covid-19, Desafío10X busca alcanzar a la meta de 10 mil empresas comprometidas a la cruzada.

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