Un lugar de trabajo tóxico puede perseguirte hasta tu hogar. Pero, ¿se puede evitar?

por | Sep 13, 2021 | Empresas que cambian

Para quienes trabajan en ambientes laborales tóxicos, el cambio al trabajo remoto parecía el lado positivo del COVID-19: una oportunidad para disfrutar de una muy necesaria distancia de ese entorno negativo. Pero, como muchísimas personas pronto descubrieron, las dinámicas laborales desagradables pueden seguirnos a casa –y, en algunos casos, empeorar: el aislamiento puede agravar los desafíos de trabajar con líderes o colegas con problemas de conducta.

Obsesivos, adictos a la micro-gestión de cada aspecto de las horas de trabajo y dedicados a encontrar los más mínimos detalles para criticar, es esencial identificar  las señales de un jefe tóxico en el trabajo – y, como trabajador o trabajadora, comprender tus opciones para protegerte de ellos

DE ARRIBA ABAJO

“Una cultura laboral tóxica es aquella en la que los trabajadores están expuestos a peligros psicosociales”, dice Aditya Jain, profesora asociada de Gestión de Recursos Humanos en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nottingham, Inglaterra. “Pueden tener poco o ningún apoyo organizacional, malas relaciones interpersonales, alta carga de trabajo, falta de autonomía, malas recompensas y falta de seguridad laboral”, explica.

Las consecuencias de tales culturas laborales, dice Jain, son muy variadas. Pueden incluir impactos en la salud física individual, como enfermedades cardíacas o trastornos musculoesqueléticos, mala salud mental y agotamiento, así como consecuencias organizacionales, como menor asistencia, compromiso, productividad e innovación.

La mayoría de las culturas laborales tóxicas tienen su origen en una mala gestión, cuyos malos hábitos pueden ser contagiosos. “Los comportamientos destructivos en los cargos superiores gotean”, dice Manuela Priesemuth, profesora asociada en el departamento de Administración y Operaciones de la Universidad de Villanova, Estados Unidos. “Si los ejecutivos se involucran en comportamientos tóxicos, la gente de la organización asume que este comportamiento es aceptado y ellos también se involucran en él. Muy pronto, se forma un clima tóxico, donde todo el mundo piensa: ‘Así es como actuamos aquí’”.

CUANDO LA DISTANCIA LO EMPEORA TODO

Antes de la pandemia, estos comportamientos tóxicos se daban en persona, durante reuniones, presentaciones o interacciones casuales… Ahora, ocurren a través de llamadas y mensajes. Y aunque podría suponer que la distancia reduciría algunas de estas tensiones, los expertos dicen que estar fuera de la oficina es más probable que haga lo contrario.

“La distancia o el anonimato pueden aumentar los comportamientos negativos”, dice Priesemuth. “A veces es más fácil enviar un mensaje grosero o amenazante que decirlo en persona”. La fatiga pandémica es otra causa que contribuye al mal comportamiento. “La angustia y el agotamiento psicológico son algunos de los principales impulsores de las conductas agresivas en el lugar de trabajo. La gente puede ‘andar con la mecha más corta’, lo que se traduce en una comunicación y un discurso menos civilizados”, agrega.

En el caso de Nikolina -creadora de contenido de 22 años de Praga, Polonia, quien mantiene en secreto la compañía donde trabaja-, después de volverse remota, la actitud controladora de su jefe comenzó a sentirse más como acoso que como supervisión. “Él llamaba al azar y me exigía que compartiera mi pantalla, o nos pedía que grabáramos pantalla durante todo el día. Si notaba una caída en la actividad durante más de 10 minutos, exigía una rápida sesión de Zoom para saber qué estábamos haciendo, incluso cuando la gente intentaba tomar una ducha o cocinar la cena”. Nikolina también cuenta que enviaba mensajes a los empleados con solicitudes urgentes a la medianoche y que les prohibió tomarse días libres.

Los expertos dicen que tener un jefe que es bully o matón puede ser especialmente dañino en entornos de trabajo remotos, como muchos están experimentando ahora. La persona todavía necesita interactuar con el acosador, dice Jain, pero puede encontrar el comportamiento más difícil de manejar cuando está en casa, sufriendo de falta de interacción social, sentimientos de agotamiento emocional y el desequilibrio entre el trabajo y la vida personal. 

CÓMO LIDIAR CON UNA CULTURA TÓXICA

Deshacerse de la cultura laboral tóxica, dicen Jain y Priesemuth, implica que las empresas identifiquen y aborden las causas fundamentales de la disfunción, que a menudo es una mala gestión. Pero eso no significa que los empleados tengan que pasarse esperando que las cosas mejoren: educarse sobre sus derechos, ya sea a través de las políticas de empleo de su empresa o las leyes locales, puede ser un poderoso primer paso. 

  • Muchos países regulan las horas de trabajo, el tiempo libre y los días festivos, y las directrices de la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas sirven como estándar internacional de referencia. “Tener esta conciencia también puede ayudar a frenar a aquellos gerentes cuyas expectativas se han vuelto irracionales o injustas desde la transición al trabajo remoto”, dice Jain. 
  • Si eres víctima de acoso o de comportamiento poco profesional, una buena idea es guardar esos correos electrónicos o chats, o anotar lo que se dijo en las llamadas. “Recopilar evidencia de hostilidad puede ser una herramienta útil para fundamentar cualquier reclamo que pueda surgir a través de RR.HH o la alta dirección”, dice Priesemuth. 
  • Encontrar aliados puede resultar beneficioso, ya que quizás haya colegas con experiencias similares o que hayan sido testigos de alguna transgresión, lo cual puede servir como un sistema de apoyo o incluso ayudar a abordar el problema. 

Por supuesto, unirte a tus compañeros sólo te ayudará hasta cierto punto si no existe un departamento o sistema de Recursos Humanos significativo para presentar una queja formal. Sin embargo, si no es posible renunciar y cambiar de trabajo en este momento, de todas maneras existen medidas que puedes tomar para ser menos vulnerable a los comportamientos tóxicos.

“Establecer límites más estrictos entre el trabajo y tu vida exterior ha sido útil para los y las empleadas”, dice Priesemuth. Si bien puede ser muy desafiante con un jefe tóxico, puedes intentar dar pequeños pasos, como apagar tu teléfono después de cierta hora de la noche, cerrar sesión en el correo electrónico o simplemente dejar de estar disponible.

Aun así, Priesemuth enfatiza que estas técnicas de afrontamiento sólo pueden mitigar temporalmente los efectos de un entorno de trabajo remoto tóxico, no resolverlos permanentemente. Si el liderazgo de tu empresa no acepta la retroalimentación e implementa el cambio de arriba hacia abajo, es probable que tu ansiedad, miedo y estrés persistan.

La situación de cada empleado es diferente y no todos los trabajadores tienen la misma flexibilidad para hacer cambios, si es que es posible. Independientemente de tus circunstancias, es importante recordar cuán dañinos pueden ser los entornos de trabajo tóxicos, ya sean remotos o en persona: hacer caso omiso de tu ambiente negativo y resignarte sólo empeorará las cosas

Si bien los límites sólidos, el apoyo social y el manejo del estrés pueden ayudar, es posible que eventualmente desees considerar seguir adelante si las cosas no mejoran. Por ahora, estas estrategias pueden, por lo menos, hacerte ganar tiempo hasta que consigas otro puesto más saludable.

Por Equipo Espacio Mutuo

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