¿Las empresas deben convencer a sus empleados de vacunarse? El gran desafío de los Recursos Humanos en el futuro cercano

por | Dic 21, 2020 | Empresas que cambian

Tras meses de caos y expectación, durante los cuales el COVID-19 transformó todo aspecto de la vida laboral, finalmente pareciera haber luz al final del túnel: las vacunas fueron aprobadas por la autoridad sanitaria y ya se están diseñando los programas de implementación en Chile y en todo el mundo.

Pero a pesar de que las compañías y sus líderes de Recursos Humanos han superado cada obstáculo que la pandemia ha puesto en su camino -desde mantener a los trabajadores seguros y saludables hasta trasladar las operaciones de forma remota sin disminuir la productividad-, ya se están preparando para el desafío más importante de todos: convencer a sus equipos de vacunarse.

UNA TAREA DIFÍCIL

No es una prueba fácil. El escepticismo y la vacilación rodean a cada una de las vacunas que salen de Pfizer, Moderna y los demás fabricantes. De hecho, encuestas recientes muestran que tan sólo la mitad de los estadounidenses están decididos a vacunarse contra el coronavirus – ¿quién sabe si esos números se replican también en Chile?

“Este es un tema complicado, con fuertes sentimientos a favor y en contra de recibir personalmente la vacuna, pero es importante mantener una cultura inclusiva y segura en el trabajo”, dice Jaime Klein, fundador y director ejecutivo de la consultora Inspire Human Resources.

El alto nivel de polarización significa que los empleadores, actualmente vistos como aliados para lograr que las personas se vacunen, tienen un trabajo importante en convencer a sus trabajadores de hacerlo – y lo más probable es que enfrentarán una reacción fuerte y compleja.

«Habrá un alboroto a medida que estas grandes corporaciones tomen decisiones, y será interesante a medida que se desarrolle», dice Justin Holland, director ejecutivo y fundador de la empresa HealthJoy. Pero es una responsabilidad que se ve ineludible: “Esta es quizás la primera vez que Recursos Humanos tiene que decidir desde la perspectiva de la salud y el bienestar de su organización», dice. “Las empresas tienen que hacer frente. Tienen que decidir en qué lado de la historia quieren estar».

LA CRUDA VERDAD: NO HAY OPCIÓN

La mayoría de los expertos están de acuerdo en una cosa: los empleadores juegan un papel vital en ayudar a promover las vacunas contra el COVID-19. Son guardianes de la salud y la seguridad de los empleados, y si estos no se vacunan, no existirá un regreso seguro al trabajo.

Como lo ha sido durante los últimos 10 meses, las oficinas son focos para la infección y la rápida propagación del virus. La alta exposición genera el repetido cierre de los lugares de trabajo, obliga a realizar limpiezas profundas, exigir cuarentena y otras medidas para mantener seguras a las trabajadoras y trabajadores.

Es una rutina que las empresas no pueden permitirse -en cualquier sentido de la palabra- durante un año más. Y, por supuesto, existen responsabilidades para las organizaciones si los empleados se infectan con COVID-19 en el lugar de trabajo. «Nunca vas a tener una situación en la que tengas empleados en la oficina sin una vacuna», dice Holland. «Imagina la cantidad de empleados que podrían decir: ‘Tengo COVID en el trabajo’, ¿quién querrá lidiar con eso?”.

Otros están de acuerdo. “La distribución de las vacunas COVID será fundamental para volver a la normalidad”, dice Michael Thompson, presidente y director ejecutivo de la Alianza Nacional de Coaliciones de Compradores de Atención Médica, una organización sin fines de lucro dirigida por compradores que representa a unos 12.000 empleadores. «Los empleadores tienen un gran interés en garantizar el éxito de estos esfuerzos de la salud pública y pueden ser un verdadero aliado para que esto suceda de manera efectiva».

¿PERO CÓMO LOGRARLO?

Todo se basa en comunicación y hechos. “Entre los antivacunas y la cantidad de información falsa que se divulga a través de las redes sociales, tendrán que comunicar con certeza cuál es la información verídica y objetiva para distribuir la vacuna”, dice Holland, y añade que los líderes de Recursos Humanos -y de la empresa en general- pueden ofrecer datos consistentes y seguros acerca de la vacuna COVID. “El empleador está desempeñando el rol como fuente de datos creíble, y eso es muy, muy importante”.

Klein agrega que los empleadores pueden amplificar las voces de expertos médicos de renombre y reforzar los consejos que organizaciones de salud como los Ministerios de Salud de cada país o la Organización Mundial de la Salud (OMS), entregan los beneficios de vacunarse… y los riesgos de no hacerlo. “Los esfuerzos de las empresas por educar sobre los méritos de las vacunas en general, y el proceso de vacunación contra COVID en particular, pueden marcar una diferencia real para mitigar las dudas”, agrega Thompson. «La transparencia y la confianza serán la clave».

DE AQUÍ EN ADELANTE

Al igual que con otras vacunas, incluida la vacuna anual contra la gripe, hacia el futuro podría proyectarse que las empresas consideren la vacuna COVID-19 en su programa de bienestar preexistente y vincular su obtención con incentivos, dice Holland. Eso puede lograr que algunos empleados que no están seguros de recibir la vacuna, lo hagan.

Por ahora, es importante que las compañías analicen qué tipo de rol van a adoptar ante la vacunación contra el COVID-19: ¿Cómo comunicarán los beneficios y con qué frecuencia? ¿Para enfrentar esta pandemia, continuarán trabajando de forma remota o habrá un formato híbrido en un mundo post vacuna?

Después de casi un año de espera, la cura está pronta a aterrizar. Y en tu empresa, ¿están listos?

Por Equipo Espacio Mutuo

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