El ABC de la salud mental en el trabajo (y 5 formas de mejorarla en el futuro)

por | Nov 23, 2020 | Empresas que cambian

Aunque nuestras intenciones sean buenas, cada vez es más difícil encontrar la frase correcta para consolar a aquellos seres queridos que están sufriendo, ya sean familiares, amigos o colegas. Incluso los clásicos emails de trabajo han tomado un peso diferente hoy en día –¿para qué escribir “espero que te encuentres bien” si sabemos que nadie lo está?

El COVID-19 ha provocado que más y más personas experimenten síntomas de depresión y ansiedad. Los despidos, el agotamiento y la salud mental son los 3 principales desafíos que preocupan a los trabajadores, mucho más que la seguridad financiera, el cuidado infantil y las responsabilidades de la educación en el hogar. 

Una reciente encuesta del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos encontró que el 41% de los adultos lucha con problemas de salud mental derivados de la pandemia, y la cifra se eleva a 75% entre las personas de entre 18 y 24 años. Considerando, además, que las mujeres tienen 1,5 veces más probabilidades de reportar preocupación por su salud mental que los hombres, y que las comunidades latinas y afroamericanas reportan constantemente niveles de ansiedad y depresión más altos, el futuro de nuestra economía pende de un hilo relacionado con la salud mental. 

EL COSTO DE LA MALA SALUD

Sabemos que la salud mental se sitúa a lo largo de un espectro continuo: una salud mental próspera y positiva en un extremo, y enfermedades mentales graves o adicciones en el otro. Al medio, sin embargo, existen muchos matices de uso de sustancias, ansiedad, depresión y otras condiciones que varían en intensidad e impacto. Todo líder debe preguntarse: ¿qué estamos haciendo para ayudar a nuestros empleados a mantenerse saludables física y emocionalmente?

Lejos de ser un tema “blando”, este llamado de atención humanitario tiene un costo económico. Para las empresas, la pérdida de productividad debido a una mala salud mental puede llegar a costar un trillón de dólares al año. La pandemia también ha creado un costo mental desproporcionado para las mujeres en el lugar de trabajo, lo que hace que 1 de cada 4 mujeres de alto nivel considere dejar de trabajar o cambiar su carrera desde el inicio del COVID-19.

Las empresas deben reconocer la gravedad del asunto, hacerle frente y realmente dedicarse a ayudar a sus empleados y empleadas a sobrellevar estos tiempos turbulentos. ¿Pero por dónde comenzar? 

ABRE NUEVAS LÍNEAS DE COMUNICACIÓN

Demuestra compromiso desde arriba y da el ejemplo, comunicando que durante el COVID-19 y más allá es importante abordar temas como el estrés, las enfermedades mentales y el uso de sustancias.

Esto puede comenzar con «controles de pulso» – correos electrónicos enviados a los empleados que contengan 2 o 3 preguntas breves sobre su trabajo, vida y salud. Incluso podría ser aún más simple, preguntándoles a cada persona un sencillo “¿Cómo te sientes?” o “¿Qué te está causando mayor estrés esta semana?”. Siempre entrega un recordatorio acerca de los recursos de salud mental disponibles y sobre cómo acceder a ayuda profesional para aquellos en crisis inmediata. 

ENTIENDE LA NECESIDAD

Comprende el impacto de la angustia psicológica, las enfermedades mentales y los trastornos por uso de sustancias en la fuerza laboral. Esto incluye encuestas de empleados, informes de beneficios, reclamos por discapacidad y evaluaciones de productividad.

Si bien las anécdotas y experiencias personales pueden ilustrar el impacto humano de las enfermedades mentales, es importante observar métricas y datos concretos – siempre anónimos y confidenciales, por supuesto. Esta información agregada puede identificar qué departamentos tienen empleados con mayores índices de angustia; además, analizar las reclamaciones por discapacidad y los informes de beneficios puede permitir conocer si estamos satisfaciendo las necesidades de los empleados.

RECONOCE LOS SIGNOS DE ESTRÉS

Invierte en capacitación para equipar a los líderes con las habilidades, el lenguaje y las normas necesarias para apoyar a sus colegas adecuadamente.

“Hace veinte años, cuando alguien de mi equipo me dijo que tenía que tomar una licencia para abordar su salud mental, me quedé destrozado –me perdí por completo las señales de socorro y no estaba allí para apoyarlo cuando más lo necesitaba”, relata Liz Hilton, gerente de McKinsey en Norteamérica. “Es un profundo pesar y un momento de aprendizaje que tengo conmigo hasta el día de hoy. También es la razón por la que estoy tan comprometida con la capacitación en salud mental que estamos implementando para nuestros líderes”, dice.

Considera una capacitación breve para líderes de equipo que se centre en reconocer signos de estrés, dejando en claro que está impulsada por un deseo genuino de conectar a los empleados con el apoyo y los recursos adecuados. Cuando las empresas hacen de la salud mental una prioridad, los equipos, a su vez, pueden ofrecer un mayor valor a sus propios clientes. 

TEN AYUDA DISPONIBLE

Adopta estrategias para abordar los factores claves de estrés, mejorar la alfabetización en salud conductual, promover el bienestar mental y prevenir el abuso de sustancias.

Facilita el acceso a la ayuda, asegurando que todo -desde herramientas de autoayuda hasta proveedores de tratamiento de alta calidad- sea visible, asequible y disponible tanto en forma virtual como en persona. Sea claro acerca de qué opciones para el cuidado mental se encuentran disponibles en formato virtual o remoto. 

ABRAZA EL AUTOCUIDADO

Crear una cultura inclusiva donde se apoye a quienes buscan tratamiento y autocuidado, se celebre la recuperación y la conectividad social sea una prioridad.

Mantén un diálogo abierto y pregunta si tus colegas toman descansos regulares, priorizan el sueño y se preocupan los unos de los otros. Es importante que los equipos comenten lo que hacen durante el fin de semana, cómo se mantienen saludables y si todos están descansando lo suficiente.

A medida que las líneas de nuestro espacio personal y de trabajo se desdibujan, recuérdale a tu equipo que tenga especial cuidado con la renovación – es decir, desconectarse y encontrar actividades familiares o individuales que restauren el espíritu. 

Practicar el cuidado personal y mostrar vulnerabilidad al admitir nuestras propias luchas depende de cada uno de nosotros. No va a ser fácil, y no existe una fórmula única que le sirva a todos por igual. Este proceso requerirá que aprendamos un vocabulario completamente nuevo sobre salud mental, además de grandes transformaciones estructurales y culturales dentro de las organizaciones. Y cuando el desafío parezca inabarcable, busca inspiración en quienes te rodean: tus colegas, tus amistades, tu familia

¿El siguiente paso? Aprovechar toda esa inspiración y canalizarla para generar un cambio tangible en la salud mental de toda la fuerza laboral.

Por Equipo Espacio Mutuo

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