¿Cómo lidiar con la sensación de estar «siempre activo y disponible» trabajando desde el hogar?

por | Jun 1, 2020 | Empresas que cambian

Esto de la comunicación instantánea resultó ser un arma de doble filo: si bien al comienzo de la pandemia fue fascinante la rápida modernización de las empresas, ahora, tras meses de trabajo remoto, las organizaciones parecen omnipresentes en la vida de los trabajadores. Y es que debido a la falta de entrenamiento en trabajo remoto con el que nos fuimos a trabajar a los hogares, llegamos a esta situación sin la preparación necesaria para hacer frente a la que, por estos días, se ha denominado, la “fatiga Zoom”.

Los horarios se hacen más difíciles de administrar por el cambio de rutinas. E incluso cuando tu jornada terminó, un simple mensaje de texto o email puede hacerte volver, porque sentimos que aún no hemos podido delinear bien lo que es espacio persona de lo que es jornada laboral.

Estudios ya han demostrado que estar siempre en línea genera conflictos con tu pareja y familia. Ahora que la conectividad permanente es nuestro “nuevo normal” es imprescindible tomar medidas que te ayuden a proteger tu bienestar: aprender a poner límites, sin sacrificar productividad ni tiempo de calidad con nuestros seres queridos y sobre todo, mantener la satisfacción que produce el sentir que estamos logrando nuestros objetivos de equipo. ¿Pero cómo?

CULTIVA TU AUTOCONTROL

Puedes decirle autocontrol o fuerza de voluntad. Sea como sea, aquellos que puedan resistir mejor la tentación de revisar contantemente sus correos o mensajes durante la comida, podrán disfrutar del momento, sin arruinarle la cena familiar a los demás comensales.

Afortunadamente, la voluntad se practica y entrena. Comienza por lo básico, dado que es fácil perder la rutina cuando estás día a día trabajando desde casa, arma una nueva que te permita compatibilizar: haz la cama todos los días, siéntate derecho en el escritorio en lugar de encorvarte, vuelve a comer sano si tu dieta se desequilibró tras el inicio de la cuarentena. Todos estos pequeños actos te irán preparando mejor para resistir la urgencia de revisar tu celular en mitad de la comida.

PONTE LÍMITES – Y RESPÉTALOS

El autocontrol no es infinito: va disminuyendo a través del día, sólo para verse recargado mientras dormimos. Por lo mismo, nuestra fuerza de voluntad es particularmente débil en la noche, cuando el cansancio nos hace presas fáciles de la tentación de “responder sólo unos pocos emails más” o “redactar un pequeño informe antes de acostarse”.

En primer lugar, evita a toda costa cualquier obstáculo. Determina un tiempo para desconectarte, y oblígate a seguirlo: aléjate de tu computador y apaga tu smartphone. Como mínimo, desactiva las notificaciones para evitar cualquier tipo de tentación. Quizás debas comunicarte con tu jefe y equipo para establecer, en conjunto, horarios de trabajo racionales y los mecanismos para saber cuándo algo es de verdad urgente.

Es importante recordar que la fuerza de voluntad requiere motivación. Claro, ¿de qué sirve autocontrolarme si no tengo ningún motivo para hacerlo? Si bien el contexto es difícil, recuerda por qué tu trabajo es “esencial” para ti – piensa en tus clientes, en tu comunidad, en el impacto que tienes en el resto. No olvides que todos debemos contribuir, como podamos, en esta pandemia.

COMUNÍCATE LO JUSTO Y NECESARIO

A veces uno sólo quiere un consejo, una segunda opinión. Ahora, con el distanciamiento social, la comunicación es más complicada: si antes podíamos acercarnos a la oficina de un colega o toparnos con ellos en el pasillo, ahora sólo podemos enviar un mensaje de texto y esperar que la otra persona lo lea.

Pero la verdad es que cada uno se mueve a ritmos distintos en esta cuarentena. Si tu colega está sobrepasado con el trabajo o persiguiendo a su hijo por la casa, probablemente no podrá responder tus mensajes, por más urgente que tú lo consideres. Por lo mismo, intenta comunicarte de forma deliberada y concisa – envía los mensajes que deben ser enviados, y limita aquellos innecesarios.

LIDERA CON RESPONSABILIDAD

Si el jefe envía correos todo el día y toda la noche, estará sentando la expectativa de que su equipo deba hacer lo mismo. En lugar de relajarse y poder cumplir con el tiempo que asignó para las tareas en casa y compartir con su familia, los y las trabajadoras estarán con un ojo en el celular, esperando el inevitable siguiente mensaje.

Un posible enfoque sería seleccionar un grupo de trabajadores para trabajar determinado día y decidir, entre todos, un horario realista para la realización de la tarea. Establecer esas expectativas reconoce el estrés que deben estar experimentando, y probablemente mejore el rendimiento laboral.

Si bien la pandemia pareciera estar fuera de nuestro control, es importante que los y las empleadas mantengan (o recobren) algún tipo de control sobre sus trabajos y exigencias. Si la fuerza laboral, líderes incluidos, aprenden a trabajar de manera remota con comunicación efectiva y expectativas saludables, el distanciamiento podrá transformarse en una experiencia positiva, para aquellos que por su tipo de tareas pueden trabajar en esta modalidad.

Por Equipo Espacio Mutuo

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