La pandemia ha oxidado nuestras habilidades sociales … ¿Estás preparado para las Fiestas Patrias?

por | Sep 14, 2020 | El Valor de Vincularse

Estas Fiestas Patrias estarás rodeado de gente que, a menos que hayas incumplido las normas sanitarias, no ves por un tiempo prolongado desde hace casi medio año. Debería ser un momento agradable, ¿no? ¿El tan esperado reencuentro?

Y, de pronto, alguien te mira de reojo. Inmediatamente asumes que está molesto contigo. Un comentario gracioso es interpretado como un insulto. Antes de la primera ronda de Terremotos, tú ya no aguantas: te sientes cohibido, consciente de todos tus movimientos, con temor a que cualquier paso en falso te ponga en riesgo de ser una burla. Consideras dar una excusa para irte temprano –solo quieres volver a la seguridad de tu casa y ver ese capítulo de la serie que tanto te gusta.

Quizás te parece exagerado, pero expertos en psicología y neurociencia alrededor de todo el mundo han mostrado preocupación por nuestras habilidades sociales post pandemia: tras meses de aislamiento y cuarentenas, las interacciones humanas entre adultos pueden volverse tan torpes y frágiles como las de niños pequeños.

Y con el dieciocho esperando a la vuelta de la esquina, ¿crees estar preparado para conectarte con tus seres queridos estas Fiestas Patrias?

EL DESAFÍO DE VOLVER A “RELACIONARNOS”

Después de meses fantaseando con reencontrarnos con nuestra familia y amigos, suena muy extraña la idea de tener que prepararse para el retorno a las “relaciones”. Si finalmente vamos a poder cumplir nuestros anhelos de cuarentena, ¿qué podría salir mal?

Eso mismo pensó Beth Healey, física británica que pasó un año entero en un puesto remoto de la Antártica, como investigadora de la Agencia Espacial Europea. “Nos entrenaron muchísimo antes de partir a la Antártica sobre cómo volver a nuestras casas, ya que puede ser una experiencia difícil”, cuenta la experta. “Yo me reía, pensando que jamás me pasaría a mí”.

Pero apenas la doctora Healey se reincorporó a la civilización, comenzó a sentirse agitada. “Una de mis mejores amigas me fue a buscar a Nueva Zelanda y pude sentir cómo me escondía detrás de ella al momento de registrarnos en el hotel”, relata. Por meses, usar el transporte público la hacía sentir nerviosa y la sola idea de ir al supermercado la agobiaba.

Para algunos de sus compañeros de equipo, el proceso de reajuste fue insoportable: inmediatamente se apuntaron para volver a la Antártica. “Fue realmente extraño y se siente similar a lo que estamos viendo ahora, después del aislamiento debido al coronavirus”, señala la doctora Healey. “Pero, en cierto modo, fue más fácil salir de la Antártica hacia el mundo real porque nadie más sentía lo mismo – ahora, todo el mundo está comportándose un poco raro«, dice.

UN MÚSCULO ATROFIADO

Las investigaciones sobre prisioneros, ermitaños, soldados, astronautas, exploradores polares y otras personas que han pasado largos períodos de aislamiento indican que las habilidades sociales son como músculos que se atrofian por la falta de uso. Las personas separadas de la sociedad, por circunstancias externas o por elección, reportan sentirse más ansiosas, impulsivas, incómodas e irritables cuando regresan a la vida normal.

Gracias a la pandemia, hemos perdido -sutil pero innegablemente- nuestra facilidad y agilidad social, de manera consciente o no. Las señales están en todas partes: personas que comparten demasiado por redes sociales, que reaccionan exageradamente o malinterpretan el comportamiento de los demás, o que anhelan el contacto humano, pero al momento de obtenerlo, no lo disfrutan realmente.

Una simple reunión familiar para celebrar las Fiestas Patrias puede significar una maratón para tu “músculo social” tras meses fuera de las canchas. Piénsalo así: en cada interacción, debes realizar innumerables juicios intuitivos – interpretar palabras, gestos y expresiones y reaccionar de manera adecuada. A su vez, debes elegir el momento y el ritmo adecuados, así como evaluar cuánto compartir y con quién. La interacción social es una de las labores más complejas que le exigimos a nuestro cerebro. Y ahora, además, las tendremos en un contexto de restricciones sanitarias que regularán el alcance de nuestras interacciones para celebarar el 18 de septiembre con seguridad. 

En circunstancias normales tenemos mucha práctica, por lo que se vuelve algo fluido – ni si quiera tienes que pensarlo. Pero cuando existen menos oportunidades para practicar, pierdes el ritmo. La experiencia surrealista y la torpeza de las interacciones virtuales, nuestras únicas alternativas durante la cuarentena, sólo empeoran las cosas.

IMPORTANTE: ¡NO ES TU CULPA!

“Lo primero que hay que entender es que existen razones biológicas para esto”, dijo Stephanie Cacioppo, directora del Laboratorio de Dinámica del Cerebro de la Universidad de Chicago, Estados Unidos. «No es una patología o un trastorno mental«, explica la doctora, así que no te sientas culpable si la idea de reunirte con tus seres queridos estas Fiestas Patrias te pone un poco nervioso.

Tanto introvertidos como extrovertidos, los seres humanos estamos hechos para desear compañía. Cuando nos separamos de los demás, nuestro cerebro lo interpreta como una amenaza mortal – sentirse solo o aislado es una señal tan biológica como el hambre o la sed. Y al igual que no comer cuando estás hambriento o no beber cuando estás deshidratado, no interactuar con los demás cuando estás solo conduce a efectos cognitivos, emocionales y fisiológicos negativos que, según la doctora Cacioppo, muchos de nosotros probablemente estemos experimentando ahora mismo.

Incluso si has estado cumpliendo la cuarentena con tu pareja o familia, aún es posible sentirse solo, a menudo camuflado como tristeza, irritabilidad, ira o letargo, porque no estás obteniendo la gama completa de interacciones humanas que necesitas, casi como no llevar una dieta equilibrada.

Esta privación de interacciones pone a nuestro cerebro en modo de supervivencia, lo que debilita nuestra capacidad para reconocer y responder adecuadamente a las sutilezas y complejidades inherentes a las situaciones sociales. En cambio, nos volvemos hipervigilantes e hipersensibles – suma a eso la paranoia de tener un virus invisible rondando en el aire y tienes una receta para el desastre.

LA CURA DE LA TORPEZA SOCIAL

Como es de esperar, los expertos en aislamiento recomiendan hacer un esfuerzo por mantener tus habilidades sociales lo más ágiles posible durante estos tiempos no tan sociales. Si no, irás aislándote cada vez más. Los estudios muestran que los prisioneros que se recuperan después de un largo período de confinamiento, son aquellos que se dieron cuenta de la amenaza de la soledad, y aprovecharon cada oportunidad para compartir con más personas.

«Quienes sobreviven mejor son los que escriben cartas y mantienen la comunicación con otras personas, incluso si es sólo a través de las paredes de un bloque de celdas», señala Craig Haney, profesor de psicología de la Universidad de California, que estudia los efectos del aislamiento en reclusos. «Son los que se retiran profundamente y evitan el contacto con otros los que hacen lo peor».

Por eso es importante reservar tiempo todos los días para conectarse con los demás, ya sea a través de un chat, una llamada telefónica o, al menos, un mensaje de texto bien pensado. O, quizás, aceptando esa invitación que te hicieron tus familiares o tus amigos para estas Fiestas Patrias y que estabas considerando rechazar (siempre que respetes todas las normas de prevención)…

A medida que todos volvemos a emerger gradualmente de nuestro confinamiento y ampliamos nuestros círculos sociales, no esperes que nada ni nadie sea igual. La doctora Healey indicó que los miembros de la tripulación de su expedición a la Antártica que tuvieron las mayores dificultades para reintegrarse eran aquellos que esperaban reanudar sus trabajos y relaciones exactamente donde las dejaron.

Las personas inevitablemente cambian con el tiempo, especialmente después de un evento importante –¿una pandemia? – que sacude sus vidas y les hace perder toda la confianza que pensaban que tenían. Los valores cambian, las personalidades crecen. Ninguno de nosotros es el mismo.

Este dieciocho, y por el resto de lo que dure este período de adaptación, sé paciente contigo mismo y con quienes te rodean. Si tú te estás sintiendo incómodo durante estas celebraciones patrias, lo más probable es que el resto esté sintiendo lo mismo. No te preocupes: en poco tiempo más, tus “músculos sociales” habrán entrado en calor y recuperarán el ritmo y la fluidez de antes.

Por Equipo Espacio Mutuo

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