Habilidades Sociales: Manual para los adultos que nunca aprendieron

por | Ene 27, 2020 | El Valor de Vincularse

Artículo originalmente publicado en inglés en The New York Times el 23 de enero de 2020. 

A diferencia de temas como matemáticas o ciencia, las habilidades sociales se aprenden más bien en la práctica. Cuando eres un niño, puedes aprender a manejar el conflicto, hacer amigos y navegar varios grupos al hacerlo. Pero no todo el mundo aprende las mismas lecciones de la misma manera. A veces, se tardan toda una vida en refinar, y muchos de nosotros nunca las dominamos. 

Aprender habilidades sociales puede ser difícil si no fuiste expuesto a un grupo de dinámicas tradicionales cuando eras un niño, si sufres de alguna enfermedad mental como la ansiedad o la depresión, o incluso si es que no tenías muchos modelos a seguir positivos a medida que crecías. La gente joven intenta aprender cómo manejar sus propias emociones, cómo reconocer aquellas de los demás y cómo manejar ambas de manera efectiva, mediante la socialización. Si estas no fueron habilidades que desarrollaste mientras crecías, no te preocupes. No estás solo. 

El fundamento social: inteligencia emocional

Antes de que nos adentremos a situaciones sociales específicas, deberíamos discutir el concepto de inteligencia emocional (I.E). Puesto de manera simple, la I.E es tu capacidad de reconocer tus propias emociones, reconocer las emociones de otros y usar esa información para guiar tu conducta. Este es un área de estudio relativamente nuevo en el campo de la psicología, y desarrollar tu propia I.E puede ayudarte a entender y mejorar tus interacciones sociales. 

Existe una serie de modelos de inteligencia emocional, pero para nuestros propósitos, revisaremos aquel del autor Daniel Goleman. Él describe cinco categorías básicas de I.E que se complementan y apoyan entre ellas. 

Autoconciencia: Esto simplemente significa que eres capaz de identificar tus propias emociones y cómo funcionan. ¿Sientes ansiedad en ambientes ruidosos? ¿Te enojas cuando la gente te interrumpe al hablar? Si sabes cosas así de ti mismo, entonces estás practicando la autoconciencia. Esto puede resultar más difícil de lo que parece, pero simplemente estar consciente de tu forma de ser es todo lo que necesitas para este primer paso. 

Auto-regulación: Yendo un paso más allá, la auto-regulación se trata de tu habilidad para no solo conocer tus emociones, sino que también cómo controlarlas. En ocasiones eso puede significar manejarlas a medida que van surgiendo. Si te enojas, saber cómo calmarte es importante. Sin embargo, también puede significar el controlar las emociones que enfrentarás en el futuro. Si sabes que “psicopatear” a tu ex en Facebook te hará sentir triste, la auto-regulación te ayudaría a encontrar otra actividad mejor para hacer en cambio. 

Motivación: Factores externos como el dinero, el estatus o el dolor son motivadores poderosos. Pero en el modelo de Goleman, la motivación interna es un componente clave. Esto significa que sabes cómo manejar tu propia motivación para crear o continuar los proyectos que tú elijas, y no solo porque algo más allá de ti mismo lo exige. 

Empatía: Es igual de importante estar consciente de las emociones de los demás. Esto puede significar el desarrollo de habilidades para reconocer cómo las otras personas se expresan a sí mismos – ¿puedes diferenciar a una persona que está cómoda versus alguien que está ansioso? – pero también significa el comprender cómo pueden reaccionar otras personas a las circunstancias en las que se encuentran. 

Socialización: Esta área trata sobre tu capacidad para navegar tus relaciones y situaciones sociales. No significa ser controlador con los demás, sino que entender cómo llegar a donde quieres llegar con otras personas. Esto puede traducirse en transmitirle tus ideas a tus colegas, liderar un equipo o sobrellevar el conflicto en una relación.  

Cada situación social es diferente y no existe una forma “correcta” para manejar cada una. Sin embargo, si se observan a través del lente de estas habilidades fundamentales, la mayoría de las situaciones sociales se vuelven controlables. A continuación, revisaremos algunos escenarios comunes en los que incluso los adultos tienen problemas, pero ten en mente cómo estos principios se adecúan a toda situación. 

Confrontar a alguien, constructivamente

Confrontar a alguien con quien tienes un problema puede ser aterrador. Si eres el tipo de persona que evita el conflicto, podrías racionalizarlo y escapar al decir que quieres mantener la paz, o que no quieres incomodar a nadie. Sin embargo, ésta puede ser una forma de evitar tus propios sentimientos. Si no hubiese nada molestándote, entonces no tendrías la necesidad de confrontar a nadie. 

El Dr. Ryan Howes, psicólogo clínico, explicó a ‘Psychology Today’ que son nuestros propios temores los que nos detienen al confrontar a otros. Nuestro miedo a perder algo que poseemos, a dañar a quien queremos, o a sufrir sin lograr nada. Uno de los primeros pasos para enfrentar a alguien de manera constructive es reconocer ese miedo en nosotros mismos e identificar el verdadero problema que gatilló la confrontación en primer lugar. Si estás molesto porque tu pareja olvidó tu cumpleaños, por ejemplo, ignorar cómo te sientes no resolverá el conflicto. 

Una vez que estés listo, el profesor Gregg Walker, de la Universidad de Oregon, recomienda tener la conversación cuando haya tiempo suficiente para discutir el tema, focalizándose en oraciones “yo”, así como “yo me siento herida de que no hayamos celebrado mi cumpleaños”, y describiendo conductas y tu reacción frente a ellas, en lugar de lanzar acusaciones. Las confrontaciones saludables requieren de una gran cantidad de consciencia de tus propias emociones, por lo que es una fantástica oportunidad para practicar esa habilidad. 

Hablar y ser oído en un grupo

Ya sea en una reunión o en una fiesta, cada vez que reúnas a más de un par de personas en un grupo, se puede volver complicado (por no decir imposible) lograr introducir una palabra. Mientras la mayoría de los trucos que se tienen para combatir esto se basan en controlar tu forma de hablar – pausar en la mitad de la oración en lugar del final, o terminar la oración incluso si alguien intenta interrumpirte – un aspecto típicamente ignorado es el de manejar cómo reaccionas frente a las interrupciones. 

Sería genial si todo el mundo fuese amable y te dejara terminar o si pausara para preguntarte tu opinión. Esto no pasa siempre. Si alguien te interrumpe y te enojas, puede eliminar por completo tu motivación para volver a hablar de nuevo. O puedes verte visiblemente molesto y demandar la atención, lo cual puede resultar poco atractivo y hacer que las personas estén incluso menos dispuestas a escuchar lo que quieres decir. 

En cambio, Chris Mcleod, consejero y autor de “The Social Skills Guidebook”, sugiere aceptar que las conversaciones grupales son un “agujero negro de ruido y caos” y que es necesario moverse a su ritmo. No pases todo el tiempo intentando introducit ese comentario que estás desesperado por decir. Sino, intenta seguir el flujo de la conversación y buscar nuevas oportunidades de unirte. Cuando lo hagas, habla fuerte y con confianza. Más trucos prácticos como mantener breves tus intervenciones o relatar una queja como si fuera una historia puede facilitar la experiencia, pero regular tu propia frustración y molestia es el fundamento en el que se basan todos esos consejos. 

Hacer (y mantener) nuevos amigos siendo un adulto 

Cuando eres joven, hacer amigos es relativamente sencillo. Generalmente, el colegio significa que hay un grupo de personas de tu misma edad con las que estás obligado a pasar el rato. Puede que compartan ciertos intereses, y se verán casi todos los días. Como adulto, puede ser más difícil. Todo el mundo está ocupado, todo el mundo está cansado, y el tiempo se siente escaso. O eso pareciera. Lo que realmente puede estar hacienda falta es motivación. 

Como explica Vox, una de las claves más importantes para desarrollar una nueva amistad es, pues, estar ahí. Ambos dicen, “¡Deberíamos juntarnos uno de estos días!”, pero por alguna razón nunca lo hacen. ¿Por qué? Claro, tienes cosas que hacer, pero de todas formas pudiste terminar la última temporada de ‘Stranger Things’. No hay nada de malo en pasar un poco de tiempo personal, pero también está bien pasar un poco de ese tiempo relacionándote con alguien nuevo. 

Al hacer nuevos amigos, tienes que comenzar a partir de cierta motivación interna. Decide por ti mismo que vas a hacer amistades y luego ponte en situaciones donde eso puede ocurrir. Toma una clase, únete a un club, o simplemente habla con personas que conoces pero con las que aún no eres amigo. Aún más importante, manténla. Si encuentras a alguien con quien quieres entablar una amistad – especialmente si esa persona da señales de querer ser tu amigo también – pon como número uno en tu lista de quehaceres el mantener el contacto. Te sorprenderá lo fácil que es una vez que lo haces a propósito. 

Iniciar conversación con alguien nuevo

Hablar con un extraño por primera vez – ya sea en una fiesta, un evento del trabajo o simplemente en la calle – puede ser complicado. Nunca sabes menos de una persona que cuando la conoces por primera vez. Pero eso también es algo que puedes usar a tu favor. A las personas les gusta hablar de sí mismas. Tanto así que, según una investigación de la Universidad de Harvard, hay gente que está dispuesta a ofrecer dinero con tal de tener con quién hablar de ellos mismos. 

Quizás te sientas incómodo o torpe cuando estás por tu cuenta, pero practicar un poco de empatía puede revelar una verdad poderosa: Todos los demás también se sienten así. Una investigación de la Universidad de Chicago encontró que menos del 47% de sus participantes creían que un extraño estaría dispuesto a charlar con ellos. En la realidad, cada intento fue exitoso. La mayoría de nosoteos está dispuesto a tener una conversación, solo que no siempre queremos ser quienes hacen el primer acercamiento. 

Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a iniciar conversaciones con extraños todo el tiempo. Una forma simple de estar seguro es prestar atención a lo que están haciendo en el momento. ¿Están usando audífonos? ¿Parecen apurados? ¿Se encuentran en el trabajo y conversar es solo parte de sus labores? Si es así, debieras intentarlo en otro momento (o con alguien más). Si no están ocupados, comienza con saludarlos o diciendo un cumplido. De ahí en adelante puedes mantener la conversación fluyendo con el sencillo método de “reflexión y pregunta”. Solo ofrece una observación y reflexión, síguela con una pregunta, y deja que la conversación corra naturalmente. 

Estas están lejos de ser las únicas situaciones sociales en las que te puedes encontrar aproblemado, pero los principios que pueden ser aplicados son casi universales. Recooce tu propio estado emocional y maneja tus necesidades y sentimientos de una manera constructiva. Toma la iniciativa de buscar los resultados sociales que buscas, y empatiza con los otros, que sufren con las mismas habilidades que tú. Con un poco de práctica, el resto de los detalles de la interacción social fluirán mucho más naturalmente. 

Por Equipo Espacio Mutuo

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