Convivir con la pandemia en el trabajo: el desafío de evitar el acoso y la estigmatización

por | Abr 27, 2020 | El Valor de Vincularse

Tu Asesor Legal

Contenido de expertos en colaboración con Espacio Mutuo

Nos encontramos viviendo un momento que, hace tan sólo 3 meses, ninguno de nosotros imaginaba ni remotamente posible. El mundo entero se encuentra semiparalizado, el ajetreado ritmo de vida al cual estábamos acostumbrados en repentina suspensión. Esto nos da el espacio para detenernos a reflexionar acerca de aquellos temas que no siempre reciben la atención que requieren. 

¿Por qué no aprovechar esta oportunidad para aportar algunas ideas en torno a las formas de violencia y de acoso que pueden surgir en las empresas, tras la crisis del coronavirus?

Toda empresa tiene el deber de resguardar la vida y salud de sus trabajadores, adoptando medidas de prevención de riesgos adecuadas, oportunas y efectivas. No obstante, creemos que en este contexto no basta con un mero rol de prevención, debiendo el empleador además adoptar un rol de promoción, en el sentido de capacitar a los trabajadores y trabajadoras respecto al reconocimiento de síntomas, efectos, formas de contagio y consecuencias de la enfermedad, de modo tal de promover activamente la adopción de medidas de autocuidado por parte de los trabajadores. 

Ahora bien, resulta importante tener presente, al momento de implementar estas medidas de prevención y promoción, que estas mismas indicaciones no se transformen en prácticas abusivas que terminen por afectar los derechos de los y las trabajadoras. 

A modo de ejemplo, las empresas deben resguardar que los controles de temperatura que se implementen no sean invasivos y que el resultado se mantenga confidencial. Asimismo, deberán equilibrar el deber de resguardar la confidencialidad de los antecedentes médicos de los empleados y empleadas, con la obligación de asegurar que quienes que han tenido contacto estrecho con otro individuo contagiado puedan implementar la cuarentena exigida por el Ministerio de Salud. De igual modo, si bien se recomienda otorgar facilidades para que los mayores de 60 años o las embarazadas puedan cumplir de manera alternativa con sus funciones, esto no puede derivar en la aplicación de medidas discriminatorias que perjudiquen a estos y estas trabajadoras o menoscaben sus derechos.  

Por otra parte, las empresas deberán anticiparse a las eventuales prácticas de acoso u hostigamiento que podrían surgir en el ámbito laboral, respecto de aquellos que han sido diagnosticados con COVID-19 o se sospecha que podrían padecer dicha enfermedad. En efecto, es posible que quienes estuvieron contagiados y vuelvan al lugar de trabajo sufran hostigamiento o discriminación por parte de colegas o jefaturas, quienes temen que el trabajador/a pueda seguir siendo foco de contagio. Igualmente, si un empleado o empleada es sindicado –justificada o injustificadamente- como sospechoso de ser portador del virus, podría sufrir igualmente el acoso, discriminación o maltrato por parte de sus compañeros o superiores, como consecuencia del temor que existe de sufrir el contagio. Será responsabilidad del empleador en estos casos capacitar debidamente al personal y adoptar medidas que resguarden a los trabajadores y eviten la generación de un ambiente laboral hostil, evitando con ello una estigmatización, miedo o pánico por aspectos que no se conozcan respecto al alcance de la enfermedad, materias que implican un desafío común dado lo incipiente de esta enfermedad.

No son tiempos fáciles, lo que genera gran incertidumbre y el temor en la población. Esto, a su vez, puede provocar un aumento en la violencia en las relaciones personales. El empleador tiene, en este contexto, el deber legal de anticiparse a estos posibles escenarios y adoptar las medidas que permitan resguardar debidamente la vida, salud e integridad de sus trabajadores. 

La gravedad de los acontecimientos requiere de un trabajo conjunto, coordinado y colaborativo entre el empleador, los trabajadores, las trabajadoras y los Sindicatos que puedan existir en la empresa. El individualismo y el egoísmo son actitudes que no permitirán abordar esta crisis de forma adecuada, prolongándola en el tiempo y poniendo en riesgo con ello no sólo a cada uno de los integrantes del equipo de la compañía, sino también a sus respectivas familias. Así, los esfuerzos conjuntos, puestos en una dirección común, serán la única forma que permitirá prontamente superar la situación en que actualmente nos encontramos. Aquellas empresas que mantengan informados, capacitados y trabajando en conjunto con sus trabajadores, creemos, estarán mejor preparados para enfrentar este desafió y lograr un resultado común que les permite enfrentar de mejor manera las etapas siguientes.

Daniela Hirsch

Asociada Senior

Jorge Arredondo

Director Grupo Laboral de Albagli Zaliasnik

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