Consejos para el optimismo: No creas todo lo que piensas y saborea los buenos momentos

por | Nov 8, 2019 | El Valor de Vincularse

En mitad de la victoria, en medio de la alegría. Estás apenas celebrando cuando el pensamiento te asalta por sorpresa. Sabes que es inútil, pero no puedes evitarlo. Una sensación agria te ensombrece y arruina la fiesta: “Este momento es sospechosamente bueno. ¿Qué cosa tan terrible me sucederá ahora, para equilibrar la balanza?”.

Si nunca te ha ocurrido algo parecido, considérate afortunado. Para muchas personas, mientras más ansiaban lograr un objetivo – sea una relación amorosa, una meta deportiva, un ascenso laboral o un logro académico – más difícil les resulta disfrutar el momento. De hecho, les ocurre exactamente lo contrario: no dejan de preocuparse acerca de cuándo acabará su tiempo en la gloria. Aunque creen que esta clase de pensamientos negativos los prepararán mejor para cualquier obstáculo a futuro, dejar de disfrutar tus logros para preocuparte por lo que pueda suceder a continuación no te preparará para la catástrofe.

Como si fuera poco, diversos estudios demuestran que son los pensamientos positivos los que, en realidad, mejoran las capacidades de manejo frente al estrés. Basados en estos estudios y en este artículo de The New York Times, te mostramos los mejores consejos para aprender a saborear tus buenos momentos.

No pienses que preocuparte servirá de algo: Hay que aceptar que no podemos prepararnos a la perfección para enfrentar posibles desafíos, que hay muchísimas cosas que podrían salir mal y que es completamente imposible anticiparse a todas ellas. Imaginamos las cosas peor de lo que serán en momentos de terror. Como concluyó un paciente de Michel Dugas, profesor de psicología de la Universidad de Quebec, “Trato de preocuparme de todo lo malo que podría pasar para que nada me tome por sorpresa. Lo que de verdad me molesta es que, aunque a veces vivo cosas negativas, ¡nunca son las que creía!”.

1. Tu trabajo no es “buena suerte”: La humildad es una virtud, pero menospreciar tus logros y capacidades o adjudicarlos a factores externos no le hace un favor a nadie, menos a ti mismo, y estarás avivando tu sensación de que algo negativo es inminente.

2. Enfócate en tus valores, no en tus metas: Vivir tus valores —más allá de alcanzar metas específicas— es una manera de hacerte cargo de manera significativa de las cosas que están bajo tu control, y te ayudará a alcanzar tus ambiciones. Es fácil caer en la trampa de medir tu valor según los distintos logros que hayas alcanzado, pero mejor pregúntate a ti mismo: ¿Qué virtudes quiero encarnar? ¿Cómo quiero que me vean en este momento? ¿Qué quiero que represente mi vida?

3. No creas todo lo que piensas: Si no puedes evitar tener pensamientos negativos, intenta usar técnicas para desapegarte de ellos, haciendo que pierdan significado. Si, por ejemplo, transformas la frase “no eres tan bueno” en una canción alegre o de rap, probablemente la cantarás tantas veces que olvidarás lo que significaba y perderá su efecto en ti.

Suena cursi, pero cada día está lleno de victorias pequeñas. Alégrate de cada una de ellas, celebra aquellas que más te importen y no dejes que nadie te arruine la fiesta, ni siquiera tú mismo.

 

Por Equipo Espacio Mutuo

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