Cómo ser feliz, parte V: UNA VIDA FELIZ

por | Mar 9, 2020 | El Valor de Vincularse

Ser amable con los demás es un camino seguro hacia la felicidad. Y no olvides ser amable contigo mismo también. 

SÉ GENEROSO

La generosidad hace a las personas más felices. Como mencionamos en un capítulo anterior, la generosidad es una de las 6 variables que influencian consistentemente a la felicidad en el Reporte Mundial de la Felicidad. Múltiples estudios han descubierto que quienes se han comportado generosamente son más felices que aquellos que han tomado decisiones egoístas. De hecho, el solo hecho de pensar en ser generosos y amables gatilla una reacción feliz en nuestros cerebros. 

En una serie de experimentos en Nueva Zelanda, a 50 personas se les prometieron 25 francos suizos por semana, durante cuatro semanas (alrededor de $25 dólares por semana). A la mitad de las personas se les dijo que gastaran el dinero en ellos mismos. La otra mitad recibió instrucciones de gastar el dinero en alguien que conocían.

Ambos grupos realizaron una serie de ejercicios para tomar decisiones sobre cuánto dinero regalar en varios escenarios. Mientras los sujetos del estudio tomaban estas decisiones, los científicos midieron la actividad cerebral en las partes del cerebro donde se procesan la generosidad, la felicidad y la toma de decisiones.

Los investigadores descubrieron que el simple hecho de prometer ser generosos activó cambios neuronales relacionados con la felicidad. Y las personas más generosas fueron, en general, más felices que las que se comportaron de manera más egoísta. La lección es obvia: si te sientes triste, sé generoso con tu dinero, tu tiempo y tus recursos. Te alegrarás de hacerlo.

SÉ VOLUNTARIO 

El voluntariado está vinculado a beneficios para la salud, como una presión arterial más baja y una disminución de las tasas de mortalidad. También sabemos que ser voluntario desarrolla la resiliencia: la capacidad de recuperarse del trauma, el dolor y otros pequeños y grandes contratiempos de la vida.

Un estudio de la Universidad de Exeter descubrió que ser voluntario es esencialmente una receta para la felicidad que puede prolongar tu vida y mejorar tus años en la Tierra de muchas maneras. Después de revisar 40 estudios sobre el tema, los investigadores descubrieron que el voluntariado se asociaba con menos depresión, más satisfacción con la vida y mayor bienestar. En cinco grandes estudios de voluntariado, los voluntarios tuvieron una tasa de mortalidad 22% más baja durante el período de estudio.

Por supuesto, es posible que las personas más felices simplemente sean más propensas a ser voluntarias. Pero, en general, la evidencia respalda un fuerte vínculo entre dar y la felicidad, y eso incluye dar tu tiempo a los demás.

DATE UN DESCANSO

¿Te tratas a ti mismo tan bien como tratas a tus amigos y familiares? 

Esa simple pregunta es la base de una nueva y floreciente área de investigación psicológica llamada autocompasión: cuán amablemente las personas se ven a sí mismas. Resulta que las personas a las que les resulta fácil ser comprensivos y compasivos con los demás, a menudo obtienen puntajes sorprendentemente bajos en las pruebas de autocompasión, reprendiéndose por fallas auto percibidas como tener sobrepeso o no hacer ejercicio.

Pero es hora de darse un descanso y trabajar en la autocompasión. Las personas que obtienen puntajes altos en las pruebas de autocompasión tienen menos depresión y ansiedad, y tienden a ser más felices y optimistas.

Kristin Neff, psicóloga de la Universidad de Texas, es autora de “Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself.” La Dra. Neff ha desarrollado una escala de autocompasión para ayudar a las personas a medir sus propios niveles de compasión por sí mismas. 

Con este mini quiz, revisa si eres demasiado duro contigo mismo o si es más probable que seas paciente contigo mismo. Usa una escala del 1 al 5, siendo 1 “poco probable que me sienta así” y 5 “muy probable que me sienta así”. 

  1. Desapruebo y juzgo mis propios defectos e insuficiencias.
  2. Cuando me siento deprimido, tiendo a obsesionarme y fijarme en todo lo que está mal.
  3. Cuando fallo en algo importante para mí, me siento consumido por sentimientos de insuficiencia.
  4. Cuando los tiempos son realmente difíciles, tiendo a ser duro conmigo mismo.
  5. Cuando veo aspectos de mí mismo que no me gustan, me desanimo.
  6. Cuando me va mal, veo las dificultades como una parte de la vida por la que todos pasan.
  7. Cuando algo me molesta, trato de mantener mis emociones equilibradas.
  8. Cuando sucede algo doloroso, trato de tener una visión equilibrada de la situación.
  9. Cuando fallo en algo importante para mí, trato de mantener las cosas en perspectiva.
  10. Soy tolerante con mis propios defectos e insuficiencias.

Es bastante obvio que si obtuviste un puntaje alto en las primeras cinco preguntas y bajo en el resto, eres bastante duro contigo mismo. Si sus puntajes más altos fueron en las preguntas de la 6 a la 10, entonces estás haciendo un buen trabajo practicando la autocompasión.

Para aquellos que están bajos en la escala de autocompasión, la Dra. Neff sugiere una serie de ejercicios, como escribirse una carta de apoyo, tal como lo haría a un amigo que le preocupa. Enumera tus mejores y peores rasgos, recordándote a ti mismo que nadie es perfecto y pensando en los pasos que puedes tomar para ayudarte a sentirte mejor contigo mismo. Otros ejercicios incluyen la meditación y «pausas de compasión», que implican repetir mantras como «Voy a ser amable conmigo mismo en este momento».

La Dra. Neff nos recuerda que se necesita práctica para ser amable contigo mismo.

«El problema es que es difícil desaprender los hábitos de toda una vida», dice. «Las personas tienen que desarrollar activa y conscientemente el hábito de la autocompasión».

Por Equipo Espacio Mutuo

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