¿Cómo influyen los estereotipos en tu juicio sobre los demás?

por | Nov 15, 2021 | El Valor de Vincularse

Puedes creer que sabes lo que son, ¿pero entiendes realmente cómo actúan los estereotipos en nuestra experiencia?

Un estereotipo es una idea generalizada – pero fija – acerca de un grupo específico de personas. Según los estudios, si el estereotipo es negativo, consciente o inconscientemente nos hará evitar el contacto con grupos completos de personas… y si además tenemos alguna experiencia negativa con ese grupo estereotipado, esta conducta limitante se verá reforzada. 

El problema -como podrás adivinar- es que, si bien tus ideas pueden ser fijas, la realidad no lo es. A través de una serie de experimentos, una investigación reciente exploró el impacto del aislamiento en el refuerzo de los estereotipos. Sus resultados revelan cómo éstos pueden impedirnos percibir con precisión una realidad que nunca deja de cambiar.

NO JUZGUES A UN “ALIEN” POR SU PORTADA

En el primer experimento, los participantes debían elegir si querían interactuar con una especie alienígena. Sí, leíste bien: aliens. Si optaban por interactuar, el extraterrestre podría otorgarle al participante un punto (una experiencia positiva) o quitarle un punto (una experiencia negativa).

Cada grupo de alienígenas tenía la piel de un color diferente, como verde o azul. La mayoría fueron vistos varias veces, pero a lo largo de la tarea, los rostros alienígenas fueron reemplazados lentamente, incluso cuando mantuvieron el mismo color de piel. Para impulsar el desarrollo de estereotipos, los investigadores les dijeron a los participantes que trataran de determinar qué extraterrestres tenían más probabilidades de otorgar puntos y cuáles tenían más probabilidades de quitar puntos, en función de sus interacciones.

Los participantes jugaron 9 rondas. Al comienzo del juego, era más probable que un grupo de alienígenas otorgara puntos, mientras que el otro era más probable que les quitara puntos. En las rondas 6 a 9, el comportamiento cooperativo comenzó a cambiar de tal manera que, en la ronda final, los extraterrestres de ambos grupos estaban cooperando por igual. Esto desdibujó las líneas estereotipadas, una vez claramente definidas.

¿Cómo se vieron afectados los participantes? En las rondas iniciales, estaban más dispuestos a interactuar con el grupo de alienígenas que eran más cooperativos; en otras palabras, como era de esperar, las interacciones positivas aumentaron la probabilidad de interacciones futuras. A medida que los rostros de los alienígenas cambiaron y las tendencias cooperativas se volvieron más equitativas entre los grupos alienígenas, los participantes continuaron acercándose al grupo alienígena inicialmente más cooperativo más que al otro. Esto demostró lo poderosas que pueden ser las primeras impresiones. Los participantes desarrollaron una especie de estereotipo en esas interacciones iniciales, uno que anuló la evidencia proporcionada por interacciones posteriores.

LA GENTE CAMBIA – Y LOS ALIENS TAMBIÉN

Para un segundo experimento, los investigadores intentaron responder a esta pregunta: ¿Qué sucede cuando notamos repetidas contradicciones en nuestros estereotipos? 

En este caso, un grupo de extraterrestres cambió gradualmente su comportamiento, mientras que el otro se mantuvo constante. Los resultados de este experimento fueron algo contrarios a la intuición: a medida que cambiaba el comportamiento de un grupo alienígena, los participantes modificaban sus interacciones con el otro cuyo comportamiento permanecía igual.

¿Por qué? En el artículo, los investigadores especulan que “los cambios en la composición de un grupo sirven como una señal a los participantes de que el otro grupo también va a cambiar, lo que hace que ajusten su comportamiento hacia el otro grupo incluso en ausencia de un cambio real en su comportamiento”. Dicho de otra manera, los cambios en el comportamiento estereotipado de un grupo pueden hacernos reconsiderar la exactitud del estereotipo para otro grupo, y quizás cuestionar la validez de los estereotipos en general.

¿MI AMIGO EL ALIEN?

Ya sabemos que las primeras impresiones importan (¡y mucho!), pero también que las personas -y los extraterrestres- son capaces de cambiar y derribar nuestras ideas preconcebidas de ellas. Entonces, ¿qué pasa cuando se nos presenta información que directamente contradice nuestro estereotipo sobre un grupo?

En un tercer experimento, los investigadores variaron la tasa de cambio del comportamiento del grupo que no cooperaba de prácticamente no cooperativo a extremadamente cooperativo a medida que avanzaban en las rondas del juego.

Los participantes se dividieron en 2 grupos. El grupo 1 sólo sabía si el extraterrestre daría o quitaría puntos si interactuaba con el extraterrestre (grupo de no retroalimentación). Si los participantes del grupo 2 decidieron no interactuar con un extraterrestre, se les informó de sus intenciones puntuales de todos modos (grupo de retroalimentación).

Los resultados sugieren que se necesita mucho para cambiar los estereotipos arraigados. “Cuando los cambios en el grupo [no cooperativo] fueron sólo moderados, los participantes no actualizaron sus creencias independientemente del tipo de retroalimentación que recibieron y el aprendizaje inicial persistió”, escriben los investigadores. Por lo tanto, cuando se enfrentaron a cambios leves en el comportamiento del grupo que no cooperaba, los participantes no actualizaron sus creencias. Fue sólo cuando los extraterrestres demostraron un cambio drástico en el comportamiento que los participantes comenzaron a interactuar más con ellos. En estas condiciones, los participantes del grupo de retroalimentación interactuaron a un ritmo más rápido que los del grupo sin retroalimentación.

PERCIBIR (MAL) LA REALIDAD

Esta investigación destaca cómo los estereotipos negativos pueden hacer que evitemos grupos enteros y cómo las experiencias negativas pueden servir para reforzar nuestros estereotipos. Pero también destaca algo más: cómo los estereotipos limitan nuestra capacidad para percibir una realidad en constante cambio. 

Los experimentos sugieren que las nuevas experiencias tienen que proporcionar una desviación drástica de las creencias estereotipadas para cambiar el comportamiento hacia un grupo. Esto puede potencialmente crear nuevos estereotipos igualmente dañinos, incluso si son positivos, como con, por ejemplo, los estereotipos de la “minoría modelo” (los asiáticos son más inteligentes o los latinos son más simpáticos). 

Estos experimentos también pueden recordarnos que las experiencias crean sus propios sesgos. Como señalan los investigadores: «Alguien que desee formarse creencias precisas debe ser consciente de que sus experiencias pueden estar sesgadas».

Si de este estudio surge una recomendación positiva, es que el mindfulness y la autoconciencia son esenciales para formar ideas precisas sobre las personas. A medida que nos movemos por el mundo, debemos preguntarnos: ¿Estoy evitando a ciertos grupos de personas? ¿Por qué? ¿Las experiencias o creencias pasadas están deformando mi conciencia de lo que está sucediendo aquí y ahora?

Por Equipo Espacio Mutuo

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